En la actualidad, México ha logrado mantener un acceso mayor en términos relativos comparado con el resto del mundo al mercado estadounidense, a pesar de los aranceles de 50 por ciento sobre productos de acero, aluminio y cobre que le impuso Estados Unidos, y de 25 por ciento en automóviles y productos que no cumplen con las reglas de origen del T-MEC, indica un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Dicho análisis analiza el impacto de estas medidas en las exportaciones mexicanas y compara su desempeño con el de otros socios comerciales, incluyendo la Unión Europea, Reino Unido y Japón.
Sin embargo, la incertidumbre sobre posibles nuevos aranceles, como los anunciados sobre productos farmacéuticos y camiones pesados, genera un panorama complejo para la inversión.
El estudio señala que, en julio de 2025, las importaciones estadounidenses desde México alcanzaron 32.2 mil millones de dólares, un incremento de 8 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2024; en contraste con ello, durante el mismo periodo las participaciones de otros socios como China, la Unión Europea y Canadá disminuyeron 5.2 por ciento, 2.2 por ciento y 1.5 por ciento, respectivamente.
Y menciona que las exportaciones mexicanas se concentran en sectores como vehículos terrestres y autopartes, maquinaria industrial, instrumentos ópticos y médicos, muebles, bebidas, licores y vinagre, que muestran incrementos significativos en su participación respecto al promedio 2019-2024.
Menciona el IMCO que México combina acceso preferencial bajo el TMEC, cercanía geográfica y complementariedad productiva, condiciones que posicionan al país como proveedor indispensable de Estados Unidos; sin embargo, mientras no exista un entorno de predictibilidad y certidumbre de largo plazo, el país seguirá expuesto a los vaivenes comerciales de Washington.
LAS PROPUESTAS
Ante este escenario, el IMCO Propone aprovechar la audiencia pública en la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos en el marco de las consultas para la revisión del T-MEC; movilizar a los aliados de México en ese país, incluyendo a empresas mexicanas con operaciones relevantes en Estados Unidos, empresas estadounidenses con operaciones relevantes en México, legisladores clave, cámaras empresariales, centros de investigación y gobiernos estatales.
Asimismo, invertir en el desarrollo de infraestructura logística mediante planes de largo plazo para modernizar puertos, carreteras y aduanas; promover planes de largo plazo para desarrollar infraestructura logística que facilite el comercio exterior de México y que contemple las necesidades del país con visión transexenal, entre otras acciones tendientes a la modernización de puertos, vías férreas y asegurar el suministro de gas natural en el país.




