Jueves Santo en Obregón: obispo llama a redescubrir la Eucaristía

Durante la celebración se realizó el rito de lavatorio de pies donde también participaron fieles de la comunidad

Al final de la misa también se hizo la bendición de pan.
Al final de la misa también se hizo la bendición de pan.

Este jueves, la Iglesia católica en todo el mundo dio inicio al Triduo Pascual con la tradicional Misa de la Cena del Señor, celebración que recuerda la institución de la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor expresado en el lavatorio de los pies por parte de Jesús a sus discípulos.

En la Catedral de Ciudad Obregón, el obispo Felipe Pozos Lorenzini presidió la ceremonia que marca el comienzo de estos días santos, los cuales culminarán el próximo Domingo de Resurrección.

Durante la celebración, se realizó el significativo rito del lavatorio de los pies: el obispo lavó los pies a un hombre, un sacerdote a otro, y los diez restantes fueron atendidos por miembros de la comunidad que se sumaron a este gesto de humildad y servicio.

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LA EUCARISTÍA, CENTRO DE LA VIDA CRISTIANA

En su homilía, el obispo destacó la grandeza de la Eucaristía, a la que describió como "la locura de Dios", al señalar que, Dios ha querido quedarse en algo tan pequeño como la hostia por amor a la humanidad.

Subrayó que el Jueves Santo debe ser un día de admiración y asombro, además de un llamado a valorar este sacramento. "Jesús quiere alimentarnos para darnos vida eterna", expresó, al tiempo que invitó a los fieles a no alejarse por largos periodos de la comunión o la confesión.

Añadió que la Eucaristía no solo alimenta espiritualmente, sino que también "construye familias, comunidad y la Iglesia", por lo que exhortó a los asistentes a vivir la misa como participantes y no como espectadores.

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LLAMADO A ORAR POR LAS VOCACIONES Y EL MANDAMIENTO DEL AMOR

El obispo también hizo énfasis en la importancia del sacerdocio y la necesidad urgente de vocaciones, señalando que en municipios como Álamos hay solo dos sacerdotes y un diácono para atender a más de 400 comunidades.

"Hoy es el día para pedir que el Señor nos envíe vocaciones", expresó, al tiempo que pidió perdón en nombre propio y del clero por las fallas y escándalos que han afectado a la Iglesia, reconociendo que estas situaciones influyen en la disminución de nuevas vocaciones.

Asimismo, recordó que el mandamiento del amor es el "termómetro de la vida cristiana" y no una opción, sino una exigencia para quienes siguen a Cristo.

La celebración concluyó con una procesión del Santísimo Sacramento, que fue colocado en un altar para su adoración por los fieles hasta las 23:00 horas.