Con pancartas en mano, playeras blancas, moradas, y azules, es como familias de personas con autismo realizaron ayer una marcha en silencio en los alrededores del discóbolo de la Laguna del Náinari, con la cual pidieron concientización a la sociedad civil.
Esta movilización pacífica se hizo en el marco del 2 de abril, Día Mundial de la Concientización del Autismo; los participantes destacaron cómo es la vida de personas con estas condiciones y destacaron la importancia de que haya empatía social.

“Es muy importante que las personas no juzguen, que primero empaticen. El ruido es lo que más afecta, hacemos un llamado como sociedad, cada año en diciembre vemos que hay gente que usan cuetes”. Dijo Xóchitl Barreras, madre de una persona con autismo e integrante de la agrupación Vida Atípica Mi Familia Neurodivergente.
Niños también alzaron la voz y solicitaron que haya más empatía y respeto en las escuelas de Cajeme, pues se han llevado malas experiencias.
Por su parte, Corina Santiesteban, otra integrante de la agrupación Vida Atípica Mi Familia Neurodivergente, destacó el reto al que se enfrentan estas personas en relación al servicio médico.
“Si no nos visualizamos, jamás nos harán caso las autoridades, estamos peleando un Centro de Atención al Neurodesarrollo en Cajeme, que ya se aprobó gracias a Dios, pero aun así en Sonora hay cerca de 8 mil personas autistas diagnosticadas, y en Cajeme cerca de 4 mil, el 50 por ciento, y es donde menos tenemos atención médica, con el simple hecho de tener un solo neuropediatra para hacer el diagnóstico y que esté en el IMSS es algo espantoso”, dijo.
El costo de un diagnóstico puede llegar a costar de 7 mil a 30 mil pesos, completo.




