La emprendedora cajemense Ximena, propietaria de la joyería "Mena", dio a conocer de manera pública el presunto fraude y robo del que fue víctima su establecimiento el pasado 17 de junio del presente año, el cual dejó pérdidas materiales estimadas en más de un millón de pesos.
De acuerdo con el testimonio compartido por la afectada, los hechos comenzaron a desarrollarse alrededor de las 21:30 horas de ese día, cuando recibió una llamada a través de la red social Instagram por parte de una de sus empleadas. La trabajadora le preguntó si estaba al tanto de lo ocurrido en la sucursal, a lo que la propietaria respondió de manera negativa.
Al revisar de inmediato las cámaras de seguridad del local, la dueña descubrió con sorpresa que la tienda se encontraba completamente vacía: la mercancía había desaparecido y únicamente quedaban bolsas negras de plástico esparcidas sobre el piso. Ante la incertidumbre sobre si se había tratado de un asalto armado o si el personal había sido amenazado, Ximena acudió al domicilio de la empleada para esclarecer la situación.
Llamada de extorsión y engaño
Según la versión proporcionada por la trabajadora, cerca de las 18:16 horas de esa misma jornada recibió una llamada telefónica en la que personas desconocidas afirmaban que el negocio tenía una multa pendiente con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) —organismo que no regula el giro comercial del establecimiento—. Bajo el argumento de evitar un embargo inmediato ese mismo día, los extorsionadores convencieron a la empleada de proporcionar datos personales de la propietaria.
Acatando las instrucciones recibidas por teléfono, la colaboradora extrajo el dinero en efectivo que se encontraba en la caja registradora y lo depositó a través de una tienda de conveniencia OXXO. Posteriormente, envió fotografías del inventario disponible en la tienda a los presuntos defraudadores y procedió a empaquetar toda la joyería en bolsas negras. La mercancía fue entregada a vehículos de transporte privado (Uber) enviados al lugar.
Trascendió además que la empleada no actuó sola dentro del local; durante el proceso estuvo acompañada por otra persona con quien se comunicaba únicamente mediante mensajes de texto para no interferir con la llamada telefónica en curso.
Por recomendaciones de carácter legal, la dueña no pudo rescindir el contrato laboral de la trabajadora involucrada, quien continuó laborando en la sucursal durante dos meses más hasta que presentó su renuncia voluntaria.
Ximena manifestó haber vivido con temor constante a ser perseguida durante las semanas posteriores al incidente, situación que la llevó a mantenerse resguardada en su domicilio por miedo a represalias o atentados contra su integridad.
A pesar de que la denuncia formal ante la Fiscalía General de Justicia del Estado fue interpuesta oportunamente desde el inicio de los hechos, a tres meses y medio del incidente no se han presentado avances significativos ni respuestas por parte de las autoridades investigadoras.
La empresaria aclaró que no busca responsabilizar a nadie de forma pública a través de las redes sociales ni espera una compensación económica directa por este medio; únicamente compartió su testimonio con carácter informativo para prevenir a otros comerciantes de la región y exhortar a la Fiscalía a agilizar las investigaciones correspondientes para dar con los responsables.

