Más allá de aprender un oficio, el objetivo de estos talleres es brindar herramientas que les permitan enfrentar el futuro con mayores oportunidades una vez que recuperen su libertad. La capacitación constante, la disciplina y el acompañamiento de especialistas forman parte de un proceso que busca fortalecer la confianza y las habilidades de las participantes.
Las organizadoras del programa señalaron que muchas de las mujeres han enfrentado situaciones difíciles antes de llegar al centro penitenciario, entre ellas problemas de adicciones, violencia y otros contextos de vulnerabilidad. Sin embargo, destacaron que han mostrado interés y compromiso por adquirir conocimientos que puedan convertirse en una alternativa de vida al salir del penal.
LA CAPACITACIÓN COMO HERRAMIENTA DE REINSERCIÓN
Impulsoras del proyecto consideran que la reinserción social no solo depende del cumplimiento de una sentencia, sino también de generar oportunidades reales para que las personas puedan reconstruir su proyecto de vida.
En ese sentido, explicaron que durante los últimos años han identificado que cada vez son más complejas las historias personales de las internas, muchas de ellas marcadas por entornos familiares difíciles, consumo de sustancias y experiencias traumáticas que requieren procesos más amplios de atención y acompañamiento.
Por ello, además de las actividades culturales que se desarrollan dentro del penal, se ha apostado por combinar la capacitación laboral con acciones enfocadas en la salud mental, bajo la idea de que aprender un oficio también puede convertirse en una herramienta para recuperar la autoestima y descubrir nuevas capacidades.
El programa cuenta con el respaldo de ICATSON Unidad Cajeme, así como con la participación de la instructora Gloriana Ramos Coronel y el apoyo de Rossana Bours, quienes han impulsado este tipo de iniciativas dentro del centro penitenciario.






