La tarde de este 20 de abril en la plaza de toros de La Maestranza, en Sevilla, quedó marcada por el dramático percance sufrido por el diestro José Antonio Morante de la Puebla, quien resultó herido de gravedad durante el décimo festejo de la Feria de Abril.
El incidente ocurrió cuando el torero intentaba fijar con el capote al cuarto astado, de la ganadería Hermanos García Jiménez. El animal se le fue al pecho, lo arrolló y, en el intento de escapar, lo hirió en el glúteo izquierdo.
Morante quedó tendido boca abajo sobre el albero, evidenciando intenso dolor, mientras las cuadrillas acudían rápidamente para trasladarlo a la enfermería.

PARTE MÉDICO Y ESTADO DEL TORERO
El equipo médico informó que el torero sufrió una herida por asta de toro en el margen anal posterior, con una trayectoria aproximada de 10 centímetros. La cornada afectó parcialmente la musculatura esfinteriana y provocó una perforación en la cara posterior del recto de 1.5 centímetros.
Tras una intervención quirúrgica inmediata, se realizó limpieza de la herida, reparación de la pared rectal y del aparato esfinteriano, además de la colocación de un drenaje aspirativo. El pronóstico fue calificado como "muy grave".
LA CORRIDA CONTINÚA TRAS EL PERCANCE
Antes del incidente, Morante había logrado cortar una oreja al primer toro de la tarde. Tras su salida, el festejo continuó en un mano a mano entre Borja Jiménez y Tomás Rufo.
Jiménez consiguió pasear un trofeo del segundo toro, aunque perdió la posibilidad de más premios al fallar con la espada en el turno correspondiente al toro que hirió a Morante. Por su parte, Rufo fue silenciado en su primera intervención.
La plaza registró un lleno total, con el tradicional cartel de "no hay billetes", en una jornada que pasó de la expectación taurina a la preocupación por la salud del torero sevillano.




