Cada 9 de septiembre, el santoral de la Iglesia Católica recuerda a San Pedro Claver, jesuita de origen catalán que dedicó su vida a atender, proteger y defender a las personas esclavizadas que llegaban a Cartagena de Indias, en la actual Colombia.
Su historia está profundamente relacionada con la defensa de la dignidad humana. Por su entrega a quienes eran víctimas de la esclavitud y de los malos tratos, es considerado patrono de los esclavos, de las personas esclavizadas y de quienes trabajan en favor de su libertad.
DE CATALUÑA A CARTAGENA DE INDIAS
Pedro Claver nació el 26 de junio de 1580 en Verdú, España. A los 19 años ingresó a la Compañía de Jesús y, después de completar su formación, fue enviado como misionero a Nueva Granada.
Fue ordenado sacerdote en Cartagena en 1616, ciudad que en aquella época era uno de los principales puertos de la trata de personas procedentes de África.
Al conocer las condiciones en las que llegaban hombres, mujeres y niños esclavizados, decidió dedicar buena parte de su misión a auxiliarlos. Su compromiso quedó expresado en el acta de sus votos perpetuos con una frase que resume su vocación: "Yo, Pedro Claver, esclavo de los esclavos para siempre".
SAN PEDRO CLAVER, DEFENSOR DE LOS DESPOSEÍDOS
Claver rechazó las ideas que negaban la dignidad y humanidad de los africanos sometidos a esclavitud. También defendió a los indígenas y atendió a personas que sufrían pobreza, enfermedad, abandono y encarcelamiento.
Cuando llegaban los barcos al puerto de Cartagena, el sacerdote descendía hasta las partes inferiores de las embarcaciones para llevar agua, alimentos y atención a quienes se encontraban enfermos, heridos o al borde de la muerte.
Incluso reunía provisiones antes de la llegada de los barcos, consciente de las condiciones extremas en las que viajaban las personas esclavizadas.
Su labor no se limitaba a la asistencia material. Desde su visión cristiana, buscaba reconocer en cada persona el rostro de Cristo y transmitir un mensaje de dignidad y esperanza a quienes habían sido tratados como mercancía.
EL PATRONAZGO DE SAN PEDRO CLAVER
El testimonio de San Pedro Claver lo convirtió en una figura estrechamente vinculada con la defensa de los derechos y la dignidad de las personas esclavizadas.
Su patronazgo también adquiere un significado más amplio: representa la lucha contra cualquier forma de sometimiento, explotación, discriminación o maltrato que prive al ser humano de su libertad y dignidad.
A lo largo de su ministerio enfrentó incomprensiones y se ganó la oposición de sectores relacionados con el comercio de esclavos. Sin embargo, permaneció junto a las personas más vulnerables de su tiempo.
También atendió a los presos y a otros grupos marginados, convencido de que el servicio al prójimo debía realizarse sin importar su condición.
EL SANTO DE LA LIBERTAD
San Pedro Claver murió el 9 de septiembre de 1654, después de pasar sus últimos años enfermo y prácticamente olvidado. Tras conocerse su muerte, los habitantes de Cartagena salieron a las calles para despedirlo y reconocer la labor que había realizado.
Siglos después, su figura continuó siendo asociada con la defensa de la libertad frente a nuevas formas de esclavitud.
Durante su visita a Cartagena en 1986, el papa San Juan Pablo II recordó precisamente esta dimensión de su legado y advirtió sobre otras formas de sometimiento, entre ellas las relacionadas con el narcotráfico y las adicciones.
Por ello, la celebración de San Pedro Claver cada 9 de septiembre invita a reflexionar sobre la libertad, la empatía y el respeto a la dignidad humana, especialmente frente a las situaciones que convierten a las personas en víctimas de explotación o sometimiento.
San Pedro Claver permanece así como un ejemplo de servicio a los más vulnerables y como una voz que, desde el Evangelio, llama a reconocer la dignidad de cada persona.

