El santoral de hoy, 31 de octubre, recuerda a San Quintín de Vermand, un joven de origen romano que abrazó el cristianismo y dedicó su vida a predicar el Evangelio, incluso cuando profesar esta fe podía costarle la vida.
Conocido como patrono de los capellanes y cerrajeros, San Quintín es venerado por su valentía, sus acciones evangelizadoras y el martirio que sufrió durante las persecuciones contra los cristianos en el Imperio romano.
Su historia también está relacionada con una expresión muy popular que todavía se utiliza en México y otros países: "¡Aquí se armó la de San Quintín!", frase que hace referencia a un conflicto intenso o una situación de gran desorden.
¿QUIÉN FUE SAN QUINTÍN DE VERMAND?
San Quintín, cuyo nombre en latín era Quintinus, nació en la antigua Roma. Aunque no se conoce con exactitud el año ni el lugar de su nacimiento, la tradición señala que era hijo de un senador y que recibió el bautismo de manos del papa San Marcelino.
Pese a pertenecer a una familia privilegiada, decidió abrazar el cristianismo y acompañó a San Luciano de Beauvais en su misión evangelizadora por la Galia, territorio que actualmente comprende parte de Francia y Bélgica.
Durante su labor religiosa, se distinguió por predicar el mensaje de Cristo y, según la tradición, realizar curaciones y expulsar demonios. Estas acciones le ganaron seguidores, pero también despertaron la desconfianza de las autoridades romanas.
¿CÓMO MURIÓ SAN QUINTÍN?
Su actividad evangelizadora provocó que fuera detenido y presentado ante el gobernador Ricciovaro, también conocido como Rictiovarus, quien le exigió abandonar su fe cristiana.
Sin embargo, Quintín se negó y defendió sus creencias, asegurando que servir a Cristo representaba un honor mayor que su propio origen noble.
Ante su negativa, el gobernador ordenó encadenarlo y someterlo a crueles azotes antes de enviarlo a Reims para ser juzgado.
Durante el traslado, el joven logró escapar aprovechando la oscuridad de la noche y retomó su labor de predicación. No obstante, fue capturado nuevamente y llevado a Augusta Veromanduorum, ciudad que actualmente se conoce como Saint-Quentin, en el norte de Francia.
Finalmente, fue decapitado en el año 287 d. C. Sus restos fueron arrojados al río Somme, pero posteriormente recuperados por un grupo de cristianos encabezados por una mujer llamada Eusebia, quien les dio sepultura.
Con el paso de los años, el lugar se convirtió en un centro de peregrinación y sus reliquias quedaron resguardadas en la basílica de Saint-Quentin.
¿POR QUÉ SE DICE "SE ARMÓ LA DE SAN QUINTÍN"?
La historia del santo también quedó ligada a una de las expresiones más conocidas del lenguaje popular.
En 1557, en la región francesa de San Quintín, se desarrolló una sangrienta batalla entre los ejércitos de España y Francia.
La violencia y magnitud del enfrentamiento hicieron que el nombre de San Quintín quedara asociado con situaciones caóticas y conflictos de grandes proporciones.
De ahí surgió la expresión "¡Aquí se armó la de San Quintín!", que se utiliza para describir una pelea, discusión o problema que termina convirtiéndose en un gran alboroto.
¿DE QUÉ ES PATRONO SAN QUINTÍN?
San Quintín de Vermand es reconocido como patrono de los capellanes y cerrajeros.
Su figura representa la firmeza de las convicciones, la valentía ante las dificultades y la fidelidad a las creencias religiosas, valores que mantienen vigente su recuerdo dentro de la tradición católica.
Cada 31 de octubre, su historia es recordada como ejemplo de entrega y perseverancia frente a la persecución.

