Santoral de hoy 11 de octubre: San Juan XXIII, el Papa de la bondad que transformó la iglesia

El pontífice que convocó el Concilio Vaticano II y conquistó el corazón del mundo con su humildad y cercanía

De humilde campesino a líder espiritual del mundo / Imagen: La Vanguardia
De humilde campesino a líder espiritual del mundo / Imagen: La Vanguardia

Nacido en Sotto il Monte, provincia de Bérgamo, el 25 de noviembre de 1881, Angelo Giuseppe Roncalli fue el cuarto de trece hermanos. Desde muy pequeño, en la parroquia de su pueblo y bajo la guía del sacerdote Francesco Rebuzzini, comenzó a forjar una vocación que marcaría su destino. Ingresó al Seminario de Bérgamo en 1892, donde no solo estudió humanidades y filosofía, sino que también inició unos apuntes espirituales que lo acompañarían toda su vida, recogidos después en su famoso Diario de un alma.

Ordenado sacerdote en Roma el 10 de agosto de 1904, pronto se convirtió en secretario del obispo de Bérgamo, monseñor Radini Tedeschi, cargo que desempeñó hasta 1914. Durante esos años se sumergió en la pastoral, la enseñanza y la colaboración con iniciativas sociales y periodísticas. Tras la muerte de su obispo, continuó como profesor en el seminario hasta que la Primera Guerra Mundial lo llevó a servir como sargento de sanidad y capellán castrense.

En 1921 comenzó una nueva etapa al servicio de la Santa Sede. Benedicto XV lo llamó a Roma para presidir la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe en Italia. En 1925, Pío XI lo nombró obispo y visitador apostólico en Bulgaria, donde eligió como lema episcopal Oboedientia et pax (Obediencia y paz). Durante casi una década trabajó en silencio, con humildad y paciencia, tendiendo puentes con las comunidades cristianas ortodoxas.

Impacto y legado del pontificado de Juan XXIII

Luego fue delegado apostólico en Turquía y Grecia, donde vivió los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial. Su labor humanitaria fue incansable: ayudó a prisioneros de guerra y salvó a numerosos judíos mediante visados de tránsito. En 1944, Pío XII lo nombró nuncio apostólico en París, donde contribuyó a normalizar la vida eclesiástica francesa tras la contienda.

En 1953 fue creado cardenal y promovido al Patriarcado de Venecia, donde pudo dedicarse plenamente a la cura de almas, su gran anhelo desde que era joven sacerdote. Pero el 28 de octubre de 1958, tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa y adoptó el nombre de Juan XXIII. Su pontificado, aunque breve, fue revolucionario: convocó el Concilio Vaticano II, instituyó la Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico y publicó encíclicas clave como Mater et magistra y Pacem in terris.

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Humilde, cercano y valiente, visitó enfermos y encarcelados, acogió a todos sin importar su origen o creencia, y se ganó el apodo de "el Papa de la bondad". Falleció el 3 de junio de 1963, en profundo espíritu de abandono a Jesús. Fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000, durante el Gran Jubileo. Su legado sigue vivo como ejemplo de una Iglesia más cercana, dialogante y misericordiosa.

Iván Fraijo
Iván Fraijo

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