Un mercado clandestino que promete sacramentos "exprés" y documentos aparentemente válidos está creciendo en redes sociales, alertan autoridades eclesiales.
Detrás de estas ofertas se encuentran los llamados "catequistas falsos", quienes lucran con la fe de las familias al ofrecer procesos irregulares, sin respaldo de la Iglesia.
La Mtra. María Magdalena Ibarrola Suárez, canciller de la Arquidiócesis Primada de México, menciona que este fenómeno ha aumentado en los últimos meses, principalmente en plataformas digitales. Estas personas o grupos ofrecen catequesis fuera de toda estructura parroquial, cobran cantidades elevadas y entregan actas sin validez oficial.
UN NEGOCIO QUE LUCRA CON LA FE
Una de las principales señales de alerta es el costo. Mientras en parroquias la cooperación ronda los 500 pesos, estos servicios irregulares pueden cobrar entre 1,000 y 3,000 pesos por niño. A ello se suma la promesa de procesos acelerados, en cuestión de días o semanas, lo cual contradice la formación que requiere cada sacramento, que puede extenderse incluso por años.
"Reducen los sacramentos a un trámite vacío, sin proceso espiritual", advierte Ibarrola, quien subraya que esto desvirtúa el sentido profundo de la vida de fe.

CÓMO OPERAN Y LOS RIESGOS
El modus operandi inicia con anuncios en redes sociales sin respaldo institucional. Posteriormente, citan a las familias en casas particulares o espacios improvisados. En algunos casos, organizan ceremonias fuera de templos e incluso recurren a supuestos sacerdotes para aparentar legitimidad.
El mayor riesgo, sin embargo, es la entrega de documentos falsos. Entre las irregularidades detectadas se encuentran nombres de parroquias inexistentes, firmas no verificables, ausencia de sellos oficiales y datos inconsistentes. Estos documentos carecen de validez y pueden generar problemas en trámites futuros, como matrimonios religiosos o padrinazgos.
El fenómeno ha crecido al punto de detectarse páginas en redes sociales que funcionan como "marketplaces" de actas falsas de bautismo, confirmación y matrimonio.
Ante esta situación, la recomendación es clara: acudir directamente a parroquias y verificar que todo proceso esté avalado por autoridades eclesiales. También se invita a desconfiar de ofertas rápidas, gestiones únicamente digitales, cobros excesivos y celebraciones fuera de templos.
"Los sacramentos no son un trámite administrativo, sino un camino de fe", enfatiza la canciller.




