¿Qué se puede hacer para calmar el pánico en niños ante un evento de violencia?

No solo las personas adultas experimentan ansiedad; también niñas, niños y adolescentes pueden presentar ataques de pánico o miedo intenso

¿Qué se puede hacer para calmar el pánico en niños ante un evento de violencia?

Los recientes hechos de violencia en distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara han provocado temor e incertidumbre en muchas familias. En contextos así, no solo las personas adultas experimentan ansiedad; también niñas, niños y adolescentes pueden presentar ataques de pánico, miedo intenso o incluso paranoia.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) explica que un ataque de pánico es una sensación repentina y abrumadora de miedo o ansiedad que puede aparecer después de vivir o presenciar una situación estresante o peligrosa.

Ante este escenario, especialistas recomiendan actuar con calma y brindar acompañamiento emocional inmediato.

BUSCAR UN LUGAR SEGURO Y TRANSMITIR TRANQUILIDAD

Si ocurre una situación de riesgo, lo primero es priorizar la seguridad física. Si la familia se encuentra en casa, es importante evitar salir. Si están en la calle, se debe buscar un espacio seguro donde puedan resguardarse.

Una vez en un entorno protegido, el siguiente paso es transmitir calma. La actitud de los adultos influye directamente en la reacción de las infancias. Hablar con voz tranquila, explicar lo que ocurre de manera sencilla y asegurarles que están protegidos puede marcar una gran diferencia.

RESPIRACIÓN ABDOMINAL PARA REDUCIR LA ANSIEDAD

Una técnica sencilla y efectiva para disminuir el pánico es la respiración abdominal. Se puede guiar a niñas y niños con estos pasos:

Pedirles que coloquen una mano sobre su estómago.

  • Indicarles que respiren profundamente cinco veces: cinco segundos inhalando por la nariz y cinco segundos exhalando por la boca.
  • Explicarles que al inhalar están inflando su barriga como un globo y que al exhalar el aire sale lentamente.
  • Este ejercicio ayuda a regular el ritmo cardiaco y a oxigenar el cuerpo, reduciendo la sensación de angustia.

ACTIVAR LA MENTE PARA DISTRAER EL MIEDO

Otra herramienta útil es pedirles que nombren algo con cada letra del abecedario: animales, frutas, nombres o lugares. Este ejercicio activa áreas del cerebro relacionadas con el pensamiento y la memoria, ayudando a desviar la atención del miedo inmediato.

El objetivo es romper el ciclo de pensamientos catastróficos y regresar gradualmente a un estado de mayor control emocional.

EVITAR LA SOBREEXPOSICIÓN A INFORMACIÓN VIOLENTA

Uno de los principales detonantes de ansiedad es la sobreexposición a imágenes o videos violentos. Es fundamental supervisar el contenido que consumen en celulares, tabletas o televisión.

Además, se recomienda no compartir información no verificada. Los rumores que circulan en redes sociales o aplicaciones de mensajería pueden incrementar el pánico. Siempre es mejor consultar fuentes oficiales antes de difundir cualquier dato.

MANTENER RUTINAS Y CANALES DE COMUNICACIÓN ABIERTOS

En la medida de lo posible, conservar rutinas diarias brinda sensación de estabilidad. También es importante abrir espacios para que niñas y niños expresen lo que sienten sin minimizar sus emociones.

Frases como "entiendo que tengas miedo" o "estamos juntos y vamos a estar bien" ayudan a reforzar la sensación de seguridad.

CUÁNDO BUSCAR AYUDA PROFESIONAL

Si los síntomas persisten —como dificultad para dormir, llanto constante, irritabilidad extrema o miedo intenso que no disminuye— es recomendable acudir con un profesional de la salud mental.

La violencia no solo deja huellas físicas; también impacta emocionalmente. Acompañar con empatía y actuar con información confiable puede marcar la diferencia en la manera en que las infancias afrontan estos momentos difíciles.