¿Por qué se deja un zapato a los Reyes Magos? Significado de esta tradición según un sacerdote

En la víspera del 6 de enero, antes de dormir, millones de niño ponen sus zapatos junto a la cama, debajo del árbol de Navidad o cerca de la ventana

En algunas zonas del país el 6 de enero tiene un especial significado para las familias, especialmente los niños.
En algunas zonas del país el 6 de enero tiene un especial significado para las familias, especialmente los niños.

Cada 6 de enero, millones de niñas y niños viven con emoción la llegada de los Reyes Magos. Antes de dormir, colocan sus zapatos junto a la cama, debajo del árbol de Navidad o cerca de la ventana, con la esperanza de despertar y encontrar un regalo. Pero esta costumbre, más allá de la ilusión infantil, tiene un profundo significado espiritual.

El padre José de Jesús Aguilar Valdés, sacerdote de la Arquidiócesis de México, explica que dejar un zapato a los Reyes Magos simboliza el deseo de caminar como ellos y como los pastores que fueron al encuentro de Jesús. No se trata solo de recordar al Niño del pesebre, sino de buscar a Cristo a lo largo de toda la vida.

EL CAMINO HACIA LA META

Según el sacerdote, los zapatos representan el camino que cada persona recorre hacia una meta concreta, que es Dios. Al recibir un regalo, se entiende como un impulso para continuar esa búsqueda espiritual.

"Si celebramos la Navidad y la Epifanía, es para animarnos a seguir caminando hacia Jesús, que lo encontramos en la Eucaristía y al final de nuestra vida", señala.

Además, el zapato también recuerda el papel fundamental de los padres. Ellos son quienes enseñan a caminar, no solo físicamente, sino también a través de valores, educación y fe, ayudando a sus hijos a seguir un camino recto.

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EL REGALO QUE SE PUEDE OFRECER A DIOS HOY

El padre Aguilar invita a los niños a agradecer no solo los regalos materiales, sino el amor y cuidado de sus padres quienes los visten, los calzan y los corrigen con cariño para guiarlos por el buen camino. Así como los Reyes Magos ofrecieron oro, incienso y mirra, hoy se nos invita a ofrecer a Jesús lo más valioso que es el corazón, hecho para amar.

Finalmente, el sacerdote recuerda que cualquier regalo, palabra o gesto que ayude a ser una mejor persona debe reconocerse como un don de Dios, y vivirse con gratitud.