Cuando llegan las fiestas patrias, hay elementos que difícilmente faltan en una celebración mexicana: la comida, la música, los colores verde, blanco y rojo y, para los adultos, bebidas como el tequila y el mezcal.
Pero la relación de estas bebidas con la identidad mexicana comenzó mucho antes de las actuales noches mexicanas. Su historia está vinculada con una de las plantas más representativas del país: el agave.
EL MEZCAL Y SUS RAÍCES EN EL AGAVE
El aprovechamiento del agave se remonta a las culturas prehispánicas. Sus distintas especies eran utilizadas para obtener alimentos, fibras, materiales y bebidas.
Una de las bebidas más antiguas asociadas con esta planta es el pulque, que se obtiene de la fermentación del aguamiel. Sin embargo, el mezcal que conocemos actualmente es producto de un proceso de destilación que se desarrolló después de la llegada de los españoles.
A diferencia del tequila, el mezcal puede elaborarse con diferentes especies de agave, dependiendo de la región y de las prácticas de los productores.
El tequila también tiene su origen en el aprovechamiento del agave y está particularmente ligado a Jalisco, aunque su producción se extendió posteriormente a otras zonas contempladas por su denominación de origen.
La bebida se produce a partir del agave tequilana Weber variedad azul, conocido comúnmente como agave azul.
Su historia está relacionada con la transformación de las antiguas bebidas de agave y la introducción de métodos de destilación. Con el paso de los siglos, la producción fue adquiriendo características propias hasta convertirse en uno de los productos mexicanos más reconocidos en el mundo.
¿POR QUÉ APARECEN DURANTE LAS FIESTAS PATRIAS?
Las fiestas patrias se han convertido en una celebración de elementos que forman parte de la identidad mexicana, y el tequila y el mezcal ocupan un lugar dentro de esa representación cultural.
Por eso, durante septiembre es común encontrarlos en reuniones y noches mexicanas, acompañados de platillos tradicionales y música.
No significa que el tequila y el mezcal hayan sido las bebidas oficiales de las celebraciones de la Independencia desde 1810. Su relación con estas fiestas se consolidó posteriormente, conforme se convirtieron en símbolos de la cultura mexicana.

