Pensamientos intrusivos: ¿Por qué aparecen y qué hacer cuando no se van?

La mente, en su intento de anticipar peligros o resolver conflictos, genera escenarios extremos que no necesariamente reflejan deseos reales

Pensamientos intrusivos: ¿Por qué aparecen y qué hacer cuando no se van?

Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos que aparecen de forma repentina, no deseada y, por lo general, generan malestar. Suelen ser repetitivos, irracionales o contrarios a los valores personales, lo que explica por qué resultan tan angustiantes.

Aunque muchas personas creen que "tenerlos" es señal de algo grave, la realidad es más tranquilizadora: todos los experimentamos en algún momento.

Estos pensamientos pueden surgir en contextos de estrés, cansancio, ansiedad o sobrecarga emocional.

La mente, en su intento de anticipar peligros o resolver conflictos, genera escenarios extremos que no necesariamente reflejan deseos reales. La diferencia clave está en cómo se interpretan y gestionan.

CUANDO LOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS SE VUELVEN UN PROBLEMA

Los pensamientos intrusivos llegan a ser un problema cuando se vuelven persistentes, generan una ansiedad intensa o interfieren con la vida diaria.

En trastornos como el obsesivo-compulsivo (TOC) o algunos cuadros de ansiedad, la persona no solo tiene el pensamiento, sino que le otorga un significado exagerado ("si pienso esto, dice algo terrible de mí"), lo que alimenta un ciclo de culpa, miedo y rumiación.

Para diferenciarlos de pensamientos comunes, conviene fijarse en tres señales:

  • Aparecen sin intención
  • Provocan rechazo o incomodidad
  • No se alinean con lo que la persona realmente quiere o cree.

¿CÓMO CONTROLAR LOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS?

Uno de los trucos más efectivos para reducir su impacto es el distanciamiento cognitivo, una técnica respaldada por la psicología contextual. Aquí encaja el consejo viral de la creadora NeuroLoren, quien propone ponerle nombre a la mente y hablarle directamente.

Al decir frases como "Carolina, basta por hoy", se crea una separación entre la persona y el pensamiento, reduciendo su carga emocional y evitando que se perciba como una verdad absoluta.

Este enfoque no busca eliminar los pensamientos, algo prácticamente imposible, sino cambiar la relación con ellos. Ignorarlos a la fuerza suele empeorarlos; observarlos con distancia y un lenguaje más amable, en cambio, permite que pierdan intensidad.

Otros datos relevantes de los pensamientos intrusivos

los pensamientos intrusivos no predicen conductas, no definen la personalidad y no son señales de que algo vaya a ocurrir. Son eventos mentales pasajeros.

Cuanto menos se lucha contra ellos y menos atención alarmista se les da, más rápido tienden a desaparecer.

Por ello, es importante aprender a reconocerlos, normalizarlos y responder de forma consciente puede marcar una diferencia real en el bienestar emocional. A veces, no hace falta silenciar la mente, sino aprender a hablarle diferente.

Marcela Islas
Marcela Islas

Egresada de Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora, con experiencia en periodismo y turismo; pasión por la cultura, música y gastronomía.