Las masivas celebraciones en los fan fest y espacios públicos durante el Mundial 2026 reflejan mucho más que la pasión por el futbol. Para Fernando Vizcaíno Guerra, académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, la euforia colectiva responde también a una necesidad social de romper con la soledad y fortalecer el sentido de pertenencia.
A diferencia de lo ocurrido con las selecciones de Estados Unidos y Canadá, los triunfos del Tri han desatado una intensa movilización en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y prácticamente todo el país, incluso entre personas que habitualmente no siguen este deporte.
El especialista explica que el futbol ocupa un lugar privilegiado en la cultura mexicana, mientras que en Estados Unidos y Canadá predominan disciplinas como el futbol americano, el beisbol, el basquetbol y el hockey sobre hielo. A ello se suma el impulso de los gobiernos, la FIFA y los medios de comunicación, que convierten el torneo en un fenómeno con dimensiones deportivas, políticas y económicas.
LA CELEBRACIÓN COMO REFUGIO
Vizcaíno Guerra retoma una tesis de Octavio Paz para señalar que los mexicanos suelen enfrentar el sentimiento de soledad mediante la celebración colectiva. En ese contexto, el futbol permite expresar emociones, abrazar a desconocidos y compartir una identidad común, como ocurrió en sitios emblemáticos como el Ángel de la Independencia, el Zócalo y la glorieta de La Minerva.

EL DUELO TRAS LA ELIMINACIÓN
El investigador considera probable que, cuando México quede eliminado del torneo, se produzca un duelo colectivo temporal marcado por tristeza, frustración e incredulidad. Posteriormente surgirán críticas hacia el cuerpo técnico, los jugadores y la Federación Mexicana de Futbol.
Sin embargo, sostiene que la sociedad mexicana mostrará resiliencia. Los memes, las burlas y el humor en redes sociales ayudarán a procesar la derrota y recordar que el futbol es, al final, un juego. Incluso, concluye, la derrota puede fortalecer el sentido de comunidad al transformar la euforia pasajera en reflexión, autocrítica y demanda de cambios.





