La psiquiatra y escritora española Marian Rojas Estapé explicó algunas de las características que suelen presentar las Personas Altamente Sensibles (PAS), un rasgo asociado con una mayor receptividad a estímulos emocionales, físicos y mentales.
Según la especialista, estas personas pueden experimentar con mayor intensidad sonidos, luces, aromas, recuerdos, pensamientos y emociones, lo que influye directamente en la forma en que perciben su entorno y reaccionan ante determinadas situaciones.
La experta aclara que la alta sensibilidad no debe considerarse un diagnóstico médico, sino un rasgo de personalidad que puede ayudar a comprender ciertos patrones emocionales y conductuales.
POR QUÉ SE SIENTEN ABRUMADAS CON MAYOR FACILIDAD
De acuerdo con Marian Rojas Estapé, las personas altamente sensibles suelen procesar una gran cantidad de información de manera más profunda que el promedio, lo que puede generar una sensación de saturación emocional o sensorial.
Esta sensibilidad puede manifestarse en situaciones cotidianas como:
- Ambientes con mucho ruido.
- Espacios con iluminación intensa.
- Reuniones sociales prolongadas.
- Conversaciones emocionalmente cargadas.
- Recuerdos o pensamientos difíciles de gestionar.
Cuando la sobrecarga aumenta, muchas personas PAS sienten la necesidad de alejarse temporalmente del entorno para recuperar tranquilidad y equilibrio emocional.
EL AISLAMIENTO COMO FORMA DE REGULACIÓN
Uno de los aspectos que destacó la psiquiatra es que las personas altamente sensibles suelen buscar momentos de soledad cuando se sienten emocionalmente agotadas.
Lejos de interpretarse como rechazo hacia los demás, esta conducta puede funcionar como una estrategia para reducir la estimulación excesiva y recuperar energía mental.
Sin embargo, los especialistas señalan que es importante diferenciar entre la necesidad ocasional de estar a solas y un aislamiento constante que pueda afectar la calidad de vida o las relaciones personales.
SEÑALES COMUNES DE UNA PERSONA ALTAMENTE SENSIBLE
Aunque cada individuo es diferente, algunas características suelen repetirse entre quienes se identifican con este rasgo:
- Sensibilidad intensa a sonidos, olores, luces o texturas.
- Reacciones emocionales profundas.
- Necesidad frecuente de momentos de calma.
- Mayor empatía hacia otras personas.
- Cansancio después de ambientes muy estimulantes.
- Sensación de sentirse diferente al resto.
- Tendencia a reflexionar profundamente sobre experiencias y emociones.
Estas características no constituyen por sí mismas un diagnóstico clínico, pero pueden servir como referencia para comprender determinadas respuestas emocionales.
LA ALTA SENSIBILIDAD NO ES UNA DEBILIDAD
La especialista subraya que sentir con intensidad no debe interpretarse como una señal de fragilidad. De hecho, algunas investigaciones relacionan la alta sensibilidad con una mayor capacidad de observación, empatía y percepción de detalles que suelen pasar desapercibidos para otras personas.
Esta característica también puede favorecer una conexión más profunda con actividades como:
- El arte.
- La música.
- La lectura.
- La naturaleza.
- Las relaciones interpersonales.
La clave, según diversos especialistas en salud mental, está en aprender a reconocer los propios límites y desarrollar herramientas que permitan gestionar adecuadamente la sobrecarga emocional.
CUÁNDO ES RECOMENDABLE BUSCAR AYUDA PROFESIONAL
Aunque la alta sensibilidad no es una enfermedad, puede ser conveniente acudir con un profesional cuando la persona experimenta:
- Ansiedad persistente.
- Tristeza prolongada.
- Problemas para dormir.
- Aislamiento frecuente.
- Dificultades laborales o académicas.
- Conflictos constantes en sus relaciones.
La orientación especializada puede ayudar a distinguir entre un rasgo de personalidad y otras condiciones que requieran atención psicológica o psiquiátrica.
LA IMPORTANCIA DE COMPRENDER LA PROPIA SENSIBILIDAD
Marian Rojas Estapé sostiene que entender cómo funciona la sensibilidad personal puede convertirse en una herramienta valiosa para mejorar el bienestar emocional.
Reconocer las situaciones que generan sobrecarga, respetar los tiempos de descanso y comunicar las propias necesidades son algunos de los pasos que pueden ayudar a quienes viven las emociones con mayor intensidad.
Más que una limitación, la alta sensibilidad puede convertirse en una fortaleza cuando se comprende y se gestiona de manera adecuada.





