Lo que comenzó como una recreación digital de una ciudad peruana terminó dando paso a una inusual experiencia religiosa. En Roblox, una iglesia virtual ubicada en el proyecto Chiclayo Eterno recibe diariamente a jugadores que participan en una misa transmitida en vivo.
La celebración ocurre todos los días a las 7:00 de la noche, horario de Chiclayo, Perú, dentro de un templo construido en el entorno virtual. Los usuarios ingresan mediante sus avatares y ocupan las bancas digitales mientras siguen la ceremonia. Además participan contestando las oraciones e incluso se dan la paz.

FE Y VIDEOJUEGOS
La iniciativa forma parte de Chiclayo Eterno, un proyecto que busca reproducir distintos espacios de la ciudad peruana dentro de Roblox. El servidor ha conseguido además una importante comunidad en redes sociales, con alrededor de 41 mil 900 seguidores en TikTok.
La propuesta ha llamado especialmente la atención por su vínculo con la Iglesia católica. Chiclayo es la diócesis en la que el actual papa León XIV se desempeñó como obispo, antes de asumir responsabilidades en el Vaticano. El pontífice tiene previsto regresar a esta ciudad antes de que concluya 2026, como parte de un viaje apostólico que contempla varios países de Sudamérica.
La misa virtual, sin embargo, también ha generado cuestionamientos. Mientras algunos consideran que este tipo de espacios puede acercar a la Iglesia a generaciones acostumbradas a interactuar en plataformas digitales, otros advierten sobre el riesgo de convertir una celebración religiosa en una experiencia meramente recreativa.
Además, Roblox ha sido objeto de preocupación por situaciones de contacto inapropiado entre adultos y menores, por lo que la seguridad de quienes participan en estos espacios es otro punto de discusión.
Hasta ahora, tampoco existe plena certeza sobre la identidad y autorización de quien preside las celebraciones dentro del servidor, un aspecto que ha despertado dudas entre algunos usuarios.
Así, una plataforma asociada principalmente con videojuegos se ha convertido en un inesperado punto de encuentro entre tecnología, comunidad y religión.

