Influencers alzan la voz contra planta de amoniaco en Topolobampo; alertan riesgo para "El Pechocho"

El proyecto es promovido por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), y contempla la producción de aproximadamente dos mil 200 toneladas diarias

Los opositores al proyecto aseguran que la planta podría alterar el equilibrio ecológico de la zona, afectar especies marinas y provocar consecuencias para la actividad pesquera
Los opositores al proyecto aseguran que la planta podría alterar el equilibrio ecológico de la zona, afectar especies marinas y provocar consecuencias para la actividad pesquera

La construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, volvió a colocarse entre los temas más comentados en redes sociales luego de que diversos influencers, ambientalistas y habitantes de la región intensificaran una campaña para frenar el proyecto, al advertir posibles daños al ecosistema.

La polémica resurgió tras la difusión de fotografías y videos que muestran el traslado de infraestructura industrial hacia la zona donde se desarrollaría la obra. Aunque el debate parece reciente para muchos usuarios de internet, la oposición al proyecto se mantiene desde hace más de una década.

La planta es promovida por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la empresa Proman AG, y contempla la producción de aproximadamente dos mil 200 toneladas diarias de amoniaco, un compuesto utilizado principalmente en la fabricación de fertilizantes y otros procesos industriales.

Sin embargo, colectivos ambientales como "¡Aquí no!" sostienen que la instalación podría generar afectaciones significativas en la Bahía de Ohuira, considerada un ecosistema de gran relevancia para la biodiversidad regional y para las comunidades que dependen de la pesca.

¿Cuál sería el impacto ambiental en Topolobampo?

Los opositores al proyecto aseguran que la planta podría alterar el equilibrio ecológico de la zona, afectar especies marinas y provocar consecuencias para la actividad pesquera, especialmente en la producción de camarón, una de las principales fuentes de ingreso para cientos de familias del norte de Sinaloa.

Además, argumentan que el desarrollo industrial en un área considerada sensible podría poner en riesgo hábitats naturales y modificar las condiciones ambientales que actualmente permiten la convivencia de distintas especies.

Entre ellas destaca "El Pechocho", un delfín que se ha convertido en símbolo de Topolobampo y una de las principales atracciones turísticas de la región.

El caso del delfín "El Pechocho"

De acuerdo con relatos de habitantes locales, el mamífero quedó huérfano tras el paso del huracán Ismael en 1995 y desde entonces desarrolló una relación inusual con pescadores, turistas y pobladores.

Su historia ha trascendido generaciones debido a su comportamiento amigable y a una peculiar señal que utiliza cuando no desea interactuar con las personas: sostener una rama en el hocico para indicar que prefiere mantenerse alejado.

Ante la posibilidad de cambios en su entorno natural, usuarios de redes sociales han manifestado preocupación por el futuro del ejemplar y por el impacto que podría sufrir el ecosistema donde habita.

Influencers impulsan campaña digital

La creadora de contenido Daniela Rodrice fue una de las primeras figuras de internet en pronunciarse recientemente sobre el tema. A través de un video, recordó la historia de "El Pechocho" y pidió mayor atención sobre lo que ocurre en la Bahía de Ohuira.

Según señaló, el avance de maquinaria y estructuras industriales representa una amenaza para una zona de gran riqueza natural y consideró que el problema no ha recibido la cobertura mediática suficiente.

A la conversación también se sumaron los influencers Lupita Villalobos y César Barajas, quienes utilizaron sus plataformas para invitar a sus seguidores a informarse sobre el proyecto y respaldar las iniciativas ciudadanas que buscan detenerlo.

Incluso compartieron una petición alojada en Change.org con el objetivo de reunir firmas y aumentar la presión social contra la construcción de la planta.

Mientras tanto, el debate continúa entre quienes consideran que la obra impulsará el desarrollo económico de la región y quienes sostienen que los posibles beneficios no justifican los riesgos ambientales que, afirman, podrían afectar de manera permanente a la Bahía de Ohuira, sus especies marinas y a comunidades que dependen directamente de sus recursos naturales.

Marcela Islas
Marcela Islas

Egresada de Literaturas Hispánicas de la Universidad de Sonora, con experiencia en periodismo y turismo; pasión por la cultura, música y gastronomía.



Vive el mundial Diario del YaquiVive el mundial