El accidente cerebrovascular (ACV) o también llamado infarto cerebral representa uno de los principales retos de salud pública en México y el mundo, pero hasta 40 por ciento de los casos pueden prevenirse con el control de factores de riesgo, afirmó Jonathan Isaí Colín Luna, neurólogo clínico y vascular de la Facultad de Medicina de la UNAM.
El especialista explicó que el ACV, también conocido como ictus o infarto cerebral agudo, ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia el cerebro se interrumpe por un coágulo o una hemorragia, lo que provoca que las neuronas dejen de recibir oxígeno y nutrientes, pudiendo morir en cuestión de minutos.
LA HORA DORADA SALVA VIDAS
Colín Luna destacó que las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas constituyen la llamada "hora dorada", periodo en el que puede aplicarse un tratamiento trombolítico para disolver el coágulo y reducir el daño cerebral.
Entre los principales signos de alerta se encuentran la desviación de la boca, debilidad en un brazo o una pierna de un solo lado del cuerpo y dificultad para hablar o comprender el lenguaje. Ante cualquiera de estos síntomas, es indispensable acudir de inmediato a un hospital con capacidad para realizar estudios de imagen y confirmar el diagnóstico.

PREVENCIÓN Y RESPUESTA OPORTUNA
El neurólogo subrayó que la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y el tabaquismo son factores de riesgo modificables. Mantener hábitos saludables y realizar revisiones médicas periódicas puede disminuir significativamente la probabilidad de sufrir un ACV.
Asimismo, resaltó la importancia de fortalecer la educación de la población y consolidar redes de atención como el programa Código Cerebro, impulsado por el IMSS junto con otras instituciones de salud.
Desde 2022, esta estrategia ha capacitado a más de 12 mil médicos en el diagnóstico y tratamiento oportuno del accidente cerebrovascular, además de incorporar herramientas de telemedicina para ampliar la atención especializada.
"El tiempo es cerebro; cada minuto cuenta", concluyó el académico, al insistir en que una intervención rápida puede salvar vidas y reducir la discapacidad permanente.





