Este estudio vincula la inactividad física con mayor estrés en la mediana edad

La investigación analizó el comportamiento de más de 3 mil adultos en Finlandia y concluyó que reducir el ejercicio

Este estudio vincula la inactividad física con mayor estrés en la mediana edad

La falta de ejercicio no solo afecta al cuerpo, también puede pasar factura a la salud mental con el paso del tiempo. Un nuevo estudio advierte que las personas que mantienen bajos niveles de actividad física tienen más probabilidades de desarrollar estrés crónico durante la mediana edad.

La investigación, que será publicada en la edición de febrero de la revista Psychoneuroendocrinology, analizó el comportamiento de más de 3 mil adultos en Finlandia y concluyó que reducir el ejercicio o no cumplir con los niveles recomendados incrementa el riesgo de estrés persistente.

¿QUÉ REVELÓ EL ESTUDIO SOBRE EJERCICIO Y ESTRÉS?

El análisis mostró que los adultos de mediana edad presentan un mayor riesgo de estrés crónico cuando no mantienen de forma constante los niveles mínimos de actividad física recomendados.

La investigadora principal, Maija Korpisaari, doctoranda en salud poblacional en la Universidad de Oulu, explicó que los beneficios del ejercicio no se limitan a una etapa específica de la vida. De acuerdo con la especialista, la actividad física regular a lo largo de la adultez puede ayudar a proteger al cuerpo de los efectos nocivos del estrés a largo plazo.

¿CÓMO SE REALIZÓ LA INVESTIGACIÓN?

El estudio dio seguimiento a más de 3 mil 300 adultos de entre 31 y 46 años en Finlandia, quienes formaban parte de un proyecto de investigación en salud a largo plazo.

Los participantes informaron sus niveles de actividad física en distintas etapas de su vida adulta. Estos datos se compararon con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que sugieren realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa.

¿QUÉ SE CONSIDERA ACTIVIDAD FÍSICA MODERADA O VIGOROSA?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la actividad física moderada incluye acciones cotidianas como caminar a paso rápido, andar en bicicleta a ritmo tranquilo, practicar yoga activo, jugar tenis en modalidad de dobles, bailar o realizar labores generales de jardinería.

La actividad vigorosa implica un esfuerzo mayor y abarca ejercicios como trotar, nadar largas distancias, andar en bicicleta a alta velocidad, hacer trabajo pesado en el jardín o tomar clases intensas como step aerobic o kickboxing.

¿QUIÉNES PRESENTARON MAYOR RIESGO DE ESTRÉS CRÓNICO?

Los resultados indicaron que las personas que mantuvieron niveles bajos de actividad física desde la adultez temprana tuvieron un 18 por ciento más de riesgo de desarrollar estrés crónico en la mediana edad.

También se observó un aumento del riesgo, del 10 por ciento, en quienes redujeron su nivel de ejercicio con el paso de los años. En contraste, las personas que se mantuvieron activas o incrementaron su actividad física mostraron niveles de estrés bajos y similares entre sí.

¿POR QUÉ ES CLAVE MANTENERSE ACTIVO CON EL PASO DEL TIEMPO?

Korpisaari explicó que el ejercicio tiene un efecto acumulativo en el cuerpo. Tanto la actividad física realizada en la juventud como en la adultez influye en la forma en que el organismo enfrenta el estrés.

La especialista destacó que la actividad física regular durante la edad adulta ayuda al cuerpo a adaptarse mejor a las situaciones estresantes, incluso cuando se llega a la mediana edad, reforzando la importancia de no abandonar el movimiento con los años.

¿QUÉ FALTA POR INVESTIGAR?

Los autores del estudio señalaron que aún se necesitan más investigaciones para confirmar esta relación y comprender mejor los mecanismos biológicos que explican cómo el ejercicio ayuda a reducir el estrés a largo plazo.

Por ahora, los hallazgos refuerzan la idea de que mantener una rutina constante de actividad física puede ser una herramienta clave para cuidar la salud mental y enfrentar mejor el estrés conforme avanza la edad.