Durante reuniones de trabajo, clases o actividades laborales, es cada vez más común recurrir a laptops, celulares y tablets para tomar apuntes. Por eso, cuando alguien prefiere un cuaderno y un bolígrafo, puede parecer que utiliza una costumbre de otra época.
Sin embargo, investigaciones en psicología y neurociencia señalan que escribir a mano puede tener ventajas relacionadas con el aprendizaje, la memoria y el procesamiento de información.
Información retomada por medios especializados como National Geographic y trabajos publicados en revistas científicas como Frontiers in Psychology apunta a que la escritura manual requiere una participación más activa del cerebro que simplemente teclear.
ESCRIBIR A MANO OBLIGA A RESUMIR LA INFORMACIÓN
Una de las principales diferencias entre escribir a mano y utilizar un teclado está en la velocidad.
Mientras que una persona puede teclear rápidamente grandes cantidades de información, resulta prácticamente imposible anotar con un bolígrafo cada palabra que se dice durante una reunión.
Por esa razón, quien escribe a mano tiene que seleccionar lo más importante, resumir conceptos y organizar las ideas mientras escucha.
En lugar de funcionar como un simple transcriptor, el cerebro debe interpretar lo que está escuchando y decidir qué información merece quedar registrada.
Este proceso puede facilitar la identificación de acuerdos, tareas, prioridades y decisiones tomadas durante una conversación.
LA ESCRITURA MANUAL ESTÁ RELACIONADA CON LA MEMORIA
Las investigaciones retomadas por National Geographic señalan que escribir a mano puede activar distintas regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria.
La especialista en lenguaje y tecnología Naomi Baron ha señalado que varios estudios coinciden en que las personas pueden recordar mejor aquello que escribieron manualmente frente a información que únicamente teclearon.
Una posible explicación está en el esfuerzo que requiere escribir con la mano. Sujetar el bolígrafo, realizar los movimientos para formar las letras y organizar las palabras sobre el papel involucra coordinación visual, motora y cognitiva.
Todo ese proceso puede proporcionar al cerebro más elementos para procesar y fijar la información.
UN ESTUDIO ANALIZÓ LA ACTIVIDAD CEREBRAL
Uno de los trabajos relacionados con este tema fue publicado en Frontiers in Psychology por Eva Ose Askvik, F. R. van der Weel y Audrey van der Meer.
Los investigadores analizaron la actividad cerebral de niños de 12 años y adultos jóvenes mientras realizaban distintas actividades: escribir a mano, teclear y dibujar palabras.
Los resultados mostraron patrones de actividad neuronal más relacionados con procesos de aprendizaje cuando los participantes escribían manualmente, en comparación con el uso del teclado.
EL PAPEL TAMBIÉN REDUCE LAS DISTRACCIONES
Otra diferencia está relacionada con el entorno en el que se toman los apuntes.
Un cuaderno no muestra notificaciones, correos electrónicos, mensajes o redes sociales. En cambio, una computadora o un teléfono pueden presentar constantemente elementos que compiten por la atención.
Al tener únicamente el papel y la conversación frente a la persona, puede resultar más sencillo seguir el desarrollo de una reunión e identificar los puntos importantes.
Además, las notas hechas a mano no necesariamente tienen que ser ordenadas o perfectas. Flechas, subrayados, tachones, dibujos y anotaciones en los márgenes pueden formar parte del proceso de organizar las ideas.
EL MÉTODO CORNELL AYUDA A ORGANIZAR LOS APUNTES
Para quienes quieren comenzar a tomar notas manualmente, una alternativa es utilizar sistemas sencillos de organización.
Uno de ellos es el método Cornell, que divide la hoja en diferentes espacios: una zona principal para los apuntes, un margen para palabras clave o dudas y una sección inferior destinada a resumir la información.
También puede utilizarse un sistema de cuadrantes para reuniones o proyectos, separando la información en categorías como ideas generales, tareas propias, responsabilidades de otros integrantes y preguntas o asuntos pendientes.
De esta manera, el cuaderno puede convertirse en una herramienta para dar seguimiento a los acuerdos y no solamente en un lugar donde se acumulan frases.
LOS SÍMBOLOS Y ABREVIATURAS PUEDEN FACILITAR EL PROCESO
No es necesario escribir cada palabra de manera completa para conservar información útil.
Durante una reunión, las personas pueden desarrollar sus propios símbolos, abreviaturas o códigos para registrar información con mayor rapidez.
El objetivo es que los apuntes sean comprensibles posteriormente y permitan identificar decisiones, responsabilidades y acciones que deban realizarse.
REVISAR LOS APUNTES TAMBIÉN ES PARTE DEL PROCESO
Después de una reunión, dedicar unos minutos a revisar lo escrito puede ayudar a completar frases, corregir palabras anotadas rápidamente y convertir los acuerdos en pendientes concretos.
Este pequeño repaso puede evitar que la información termine olvidada dentro de un cuaderno y facilitar que las notas se transformen en acciones, prioridades y próximos pasos.
Así, la escritura a mano no necesariamente representa una costumbre anticuada. De acuerdo con las investigaciones citadas, puede ser una forma de involucrar más activamente al cerebro al momento de escuchar, seleccionar información y recordarla.

