Luego de que se hiciera viral la familia dueña del Pato Merlín, un ejemplar que incluso apareció con una camiseta de la Selección Mexicana durante una conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, miles de personas comenzaron a preguntarse si es lícito tener un pato como mascota y qué implica realmente su cuidado.
La respuesta es que sí es posible tener un pato doméstico como animal de compañía, siempre que provenga de crianza legal y se garantice su bienestar. Sin embargo, especialistas advierten que no se trata de una mascota adecuada para cualquier persona, pues requiere atención especializada, espacio suficiente y un compromiso que puede extenderse por más de 10 años.
DIFERENCIAS ENTRE UN PATO DOMÉSTICO Y UNO SILVESTRE
El doctor Oscar Daniel González Santana, académico de la FES Cuautitlán de la UNAM, explica que es fundamental distinguir entre un pato doméstico y uno silvestre. Mientras los primeros han sido criados durante generaciones para convivir con los seres humanos, los silvestres pertenecen a ecosistemas naturales y no deben ser capturados ni adquiridos mediante comercio ilegal para vivir en un hogar.
El especialista también desmiente la idea de que los patos pueden alimentarse con cualquier sobra de comida. Su dieta debe incluir pastos, verduras, frutas en cantidades moderadas e insectos, mientras que alimentos como pan o comida preparada pueden provocar obesidad, deformaciones y enfermedades.

RESPONSABILIDADES Y RIESGOS DE TENER UN PATO
Además de una alimentación adecuada, los patos necesitan un espacio amplio para caminar, acceso permanente al agua y atención de médicos veterinarios especializados en aves. También requieren revisiones periódicas, desparasitación y, en algunos casos, vacunación.
Otro aspecto importante es que pueden transmitir enfermedades zoonóticas, como salmonelosis, influenza aviar o clamidiosis, por lo que la higiene del entorno resulta indispensable.
El académico advierte que la popularidad de ejemplares famosos como Merlín puede incentivar compras impulsivas. Sin embargo, abandonar o liberar un pato doméstico en lagos o parques puede afectar los ecosistemas y poner en riesgo tanto al animal como a la fauna silvestre.
Por ello, antes de adoptar uno, recomienda evaluar si se cuenta con el espacio, el tiempo y los recursos económicos necesarios para ofrecerle una vida digna y respetar sus necesidades naturales.






