Dormirse unos minutos después de comer ya no es motivo de culpa. Al contrario una siesta corta puede ayudar al cerebro a aprender mejor y a recordar más información, de acuerdo con una investigación publicada en la revista científica NeuroImage.
El estudio, liderado por el profesor Christoph Nissen, médico jefe de la División de Especialidades Psiquiátricas y director del Centro de Medicina del Sueño de los Hospitales Universitarios de Ginebra, demuestra que incluso periodos breves de sueño durante el día restauran la plasticidad cerebral, una función clave para el aprendizaje.
EL CEREBRO TAMBIÉN SE BENEFICIA DEL SUEÑO DIURNO
Hasta ahora, la ciencia había confirmado los beneficios del sueño nocturno completo, pero no estaba claro si las siestas cortas tenían efectos similares. Esta nueva investigación aporta evidencia de que unos minutos de descanso son suficientes para aliviar la sobrecarga cerebral.
"Nuestros resultados sugieren que incluso periodos cortos de sueño mejoran la capacidad del cerebro para codificar nueva información", explica Nissen. Según el experto, este efecto es especialmente útil en contextos de alta carga mental, como jornadas laborales intensas o períodos de estudio prolongados.

¿POR QUÉ UNA SIESTA AYUDA A APRENDER MEJOR?
Durante el día, el cerebro procesa información de manera constante y refuerza las conexiones entre neuronas, conocidas como sinapsis. Aunque este fortalecimiento es esencial para el aprendizaje, un exceso de actividad provoca saturación, reduciendo progresivamente la capacidad cognitiva.
El estudio observó que, tras dormir, se produce una reducción de la fuerza sináptica neta, lo que permite "resetear" el sistema y restaurar la plasticidad neuronal. Además, los investigadores detectaron un aumento en la capacidad del cerebro para generar nuevas conexiones después del sueño, incluso cuando este es breve.
SIESTAS CORTAS SÍ, LARGAS CON PRECAUCIÓN
Los autores recuerdan que no todas las siestas tienen el mismo efecto. Investigaciones anteriores han relacionado las siestas prolongadas con problemas cardiovasculares y depresión, aunque todavía no está claro si se trata de una causa directa o un síntoma asociado.
Por ello, los expertos recomiendan siestas cortas y controladas, suficientes para revitalizar el cerebro sin alterar el descanso nocturno.




