Cepillo de dientes: cómo limpiarlo correctamente y cuándo debes cambiarlo según la UNAM

Especialistas advierten riesgos por acumulación de humedad y bacterias; recomiendan desinfección individual y almacenamiento adecuado

Cepillo de dientes: cómo limpiarlo correctamente y cuándo debes cambiarlo según la UNAM

La higiene bucal no termina al cepillarse. Especialistas de la UNAM alertan que el cepillo de dientes puede convertirse en un foco de bacterias si no se limpia y almacena de forma adecuada. Desde el primer uso, este objeto entra en contacto con microorganismos presentes en la boca y el entorno, lo que lo vuelve susceptible a contaminación.

POR QUÉ SE CONTAMINA EL CEPILLO DENTAL

Aunque inicialmente es estéril, el cepillo pierde esa condición al usarse. Entre sus cerdas pueden quedar restos orgánicos, humedad y microorganismos. El problema aumenta si se guarda mojado, en recipientes cerrados o cerca del sanitario, donde existen partículas en el ambiente que favorecen su contaminación.

Además, la humedad constante crea condiciones ideales para la proliferación de bacterias, lo que puede comprometer la salud bucal si no se toman medidas preventivas.

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CÓMO LIMPIARLO Y CUÁNDO CAMBIARLO

La recomendación principal es desinfectar cada cepillo de manera individual para evitar contaminación cruzada. Entre las opciones más utilizadas están el enjuague bucal, clorhexidina, peróxido de hidrógeno o tabletas limpiadoras dentales. Sin embargo, es importante enjuagar bien después de usar estos productos para evitar residuos.

También se aconseja retirar el exceso de agua tras cada uso, secándolo suavemente con una toalla limpia sin dañar las cerdas. Guardarlo en posición vertical y permitir que se seque al aire libre es clave para reducir la humedad.

Un error común es mantenerlo en contenedores cerrados o sin ventilación, lo que acelera el crecimiento de microorganismos y el desgaste del material.

En cuanto a su reemplazo, los especialistas sugieren cambiarlo cada tres o cuatro meses, o antes si presenta cerdas deformadas. En casos de infecciones bucales o uso intensivo, el cambio debe ser más frecuente. Para cepillos eléctricos, se recomienda sustituir el cabezal periódicamente.

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