Albañil y padre soltero: la conmovedora historia de un hombre que cría a su hijo con síndrome de Down

Historia de esfuerzo donde un hombre enfrenta la vida diaria entre labores físicas y el cuidado constante de su hijo con discapacidad intelectual

Entre el trabajo físico y el cuidado constante de su hijo, un padre demuestra que la dedicación diaria puede convertirse en la forma más pura de amor y superación.
Entre el trabajo físico y el cuidado constante de su hijo, un padre demuestra que la dedicación diaria puede convertirse en la forma más pura de amor y superación.

Martín Moreno Castro, de 60 años, ha construido su vida entre el trabajo duro y la crianza en solitario de su hijo José Juan, un joven con síndrome de Down, en una historia marcada por el esfuerzo, la resiliencia y el amor incondicional.

Todo comenzó cuando Martín tenía 42 años y recibió la noticia del nacimiento de su hijo. Desde ese momento, asegura que su única preocupación fue que el bebé estuviera sano, sin enfocarse en su diagnóstico. "Yo nomás con que mi hijo estuviera sano... a mí no me importó", recuerda con firmeza.

Años más tarde, cuando José Juan tenía apenas tres años, su madre lo dejó bajo el cuidado de Martín, quien asumió por completo la responsabilidad de su crianza. En sus primeros meses como padre soltero, tuvo que organizarse para trabajar medio día y dedicar el resto del tiempo al cuidado del menor, sin apoyo familiar cercano.

Con el paso del tiempo, la carga económica lo obligó a dejar un empleo fijo y dedicarse a oficios independientes como albañilería, plomería y electricidad. Esta decisión, aunque difícil, le permitió mayor flexibilidad para acompañar a su hijo en su vida diaria, especialmente en la escuela.

Martín no se separa de su papel como padre. Afirma que su hijo es su prioridad absoluta, incluso por encima del trabajo. "Llego cansado y aquí se me quita porque mi hijo me acapara... nunca digo no puedo, él es primero siempre", comenta.

Su rutina está marcada por la constancia: llevar y recoger a José Juan de la escuela, asistir a actividades escolares y estar presente en cada logro, sin importar las condiciones laborales del día.

Durante la pandemia, la familia enfrentó uno de sus momentos más difíciles al perder su vivienda. Desde entonces, viven en un departamento prestado por una hermana en la colonia San Benito, situación que ha reforzado el deseo de Martín de salir adelante.

A pesar de las adversidades, mantiene una visión positiva de la vida y celebra cada avance de su hijo como un logro personal. "Cualquier cosa que él logra es como si se hubiera graduado de la universidad".

Hoy, su principal objetivo es conseguir una vivienda propia que le permita asegurar estabilidad y un futuro digno para José Juan, a quien ha dedicado su vida entera.


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