El consumo de bebidas alcohólicas durante el embarazo puede afectar el desarrollo del bebé y ocasionar alteraciones físicas, cognitivas y conductuales que, en algunos casos, pueden permanecer durante toda la vida. Por ello, especialistas recomiendan evitar completamente el alcohol durante la gestación.
En el marco del Día Mundial del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF), que se conmemora este 9 de septiembre, Jessica Paredes, directora de la Fundación de Investigaciones Sociales A. C. (Fisac), destacó la importancia de prevenir la exposición prenatal al alcohol.
¿Qué riesgos puede enfrentar el bebé?
La exposición prenatal al alcohol puede relacionarse con diferentes afectaciones, entre ellas:
- Alteraciones en el desarrollo cerebral y del sistema nervioso.
- Problemas de aprendizaje y memoria.
- Dificultades para mantener la atención y resolver problemas.
- Retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje.
- Problemas de crecimiento, incluyendo bajo peso y menor talla.
- Dificultades de coordinación y desarrollo motor.
- Problemas para succionar leche y conciliar el sueño durante los primeros meses.
- Alteraciones en la audición y la visión.
- Afectaciones en órganos como el corazón, los riñones y los huesos.
- Cambios en algunos rasgos faciales, como ojos pequeños, puente nasal plano o labio superior delgado.
- Problemas de conducta y socialización que pueden presentarse durante la infancia y otras etapas de la vida.
La gravedad de estas afectaciones puede variar. No todos los niños expuestos al alcohol durante la gestación presentan los mismos síntomas ni necesariamente desarrollan todas estas condiciones.
No existe una cantidad segura
Jessica Paredes subrayó que no hay una cantidad, tipo o porcentaje de alcohol que pueda considerarse seguro durante el embarazo.
"No hay nivel seguro de consumo de cantidad ni de tipo de bebida", señaló la especialista, al destacar que cerveza, vino y bebidas destiladas contienen alcohol y, por lo tanto, no deben considerarse opciones libres de riesgo durante la gestación.
El alcohol puede atravesar la placenta y llegar al feto, cuyo organismo todavía se encuentra en desarrollo. La exposición puede interferir con diferentes procesos relacionados con el crecimiento y la formación del cerebro y otros órganos.

