Lograr que los niños incluyan verduras en su alimentación diaria puede representar un reto para muchas familias, especialmente porque es común que prefieran alimentos ultraprocesados o con sabores más intensos.
Sin embargo, especialistas coinciden en que fomentar hábitos saludables desde los primeros años de vida favorece un crecimiento adecuado y aumenta las probabilidades de mantener una alimentación equilibrada en la edad adulta.
Diversos estudios recopilados por la BBC destacan varias estrategias que han demostrado ser efectivas para que los menores acepten con mayor facilidad frutas y verduras.
EXPONERLOS A LAS VERDURAS DESDE TEMPRANA EDAD
Uno de los consejos más importantes es ofrecer verduras desde los primeros años de vida y hacerlo de forma constante.
La profesora de biopsicología Marion Hetherington, de la Universidad de Leeds, explica que el periodo preescolar es una etapa clave para que los niños desarrollen el gusto por este tipo de alimentos.
Los especialistas señalan que presentar una amplia variedad de verduras de manera frecuente aumenta las posibilidades de que los pequeños las acepten con el tiempo, incluso si inicialmente las rechazan.
OFRECER LAS VERDURAS ANTES DEL RESTO DE LOS ALIMENTOS
Otra estrategia consiste en servir las verduras al inicio de la comida, cuando los niños tienen más apetito.
Los expertos indican que esta práctica reduce la competencia con otros alimentos más calóricos o que suelen resultarles más atractivos, incrementando la probabilidad de que consuman una mayor cantidad de vegetales.
También recomiendan evitar insistir únicamente en que son "saludables", ya que los menores suelen responder mejor cuando los alimentos se presentan como ricos o apetitosos.
MODIFICAR LAS PORCIONES
Los estudios también muestran que aumentar la cantidad de verduras en los platillos puede favorecer su consumo.
Una alternativa es incorporarlas ralladas o picadas en preparaciones como salsas, sopas, guisos o pastas, sin modificar demasiado el sabor del alimento principal.
Investigaciones han encontrado que incrementar la proporción de frutas y verduras en el plato puede elevar significativamente la cantidad que los niños consumen durante cada comida.
HACER LOS PLATILLOS MÁS ATRACTIVOS
La presentación también influye en la aceptación de los alimentos.
Cortar frutas y verduras con formas llamativas, como flores, animales o figuras divertidas, puede despertar el interés de los niños y motivarlos a probar alimentos que normalmente rechazarían.
Los especialistas señalan que una presentación creativa convierte la comida en una experiencia más agradable para los pequeños.
COMER EN FAMILIA MARCA LA DIFERENCIA
El ejemplo de los padres es uno de los factores más importantes para desarrollar buenos hábitos alimenticios.
Diversas investigaciones han encontrado que los niños tienden a imitar la alimentación de los adultos con quienes conviven, por lo que ver a sus padres consumir verduras con frecuencia aumenta las posibilidades de que ellos también las acepten.
Además, compartir al menos tres comidas familiares por semana se ha relacionado con mejores hábitos de alimentación y un desarrollo más saludable durante la infancia.





