El cáncer de piel continúa siendo uno de los padecimientos más frecuentes a nivel mundial, una situación que especialistas atribuyen principalmente a la exposición acumulada a la radiación ultravioleta. Además, en los últimos años se ha observado un incremento de casos entre adultos jóvenes, lo que ha reforzado la importancia de la detección temprana.
Para ello, médicos utilizan una guía conocida como ABCDE, diseñada para ayudar a reconocer señales de alerta.
Uno de los aspectos a observar es la asimetría. Un lunar saludable suele tener una forma uniforme, mientras que aquellos que presentan una apariencia irregular o desigual requieren atención médica.
También es importante revisar los bordes. Cuando los límites de una mancha en la piel son difusos, irregulares o parecen extenderse hacia otras áreas, puede tratarse de una alteración que debe ser evaluada por un especialista.
Otra característica relevante es el color. Los lunares que presentan varios tonos en una misma lesión, como combinaciones de café, negro, rojizo o incluso azulados, pueden representar una señal de advertencia.
Los especialistas también recomiendan prestar atención a cualquier cambio en la estructura o apariencia del lunar. Elevaciones, hundimientos, sangrado, costras o modificaciones repentinas son motivos suficientes para acudir a una revisión médica.
Finalmente, el aumento de tamaño es otro factor que no debe ignorarse. Un crecimiento notable en un periodo relativamente corto puede indicar la necesidad de realizar estudios más detallados.
Además de la exposición solar, la especialista señaló que existen fuentes de radiación presentes en la vida cotidiana, como pantallas electrónicas, lámparas y otros dispositivos, por lo que recomendó mantener hábitos de protección constantes.
Entre las principales medidas preventivas destacan el uso adecuado de protector solar, ropa que cubra la piel durante actividades al aire libre y revisiones periódicas para detectar cambios sospechosos de manera temprana.





