45 años del atentado a Juan Pablo II: el día que el Vaticano quedó en silencio

Este 13 de mayo, día de la virgen de Fátima reviven las palabras que marcaron uno de los días más dramáticos del Vaticano

45 años del atentado a Juan Pablo II: el día que el Vaticano quedó en silencio

Han pasado 45 años desde el atentado contra Juan Pablo II, un hecho que conmocionó al mundo y quedó grabado en la memoria colectiva de la Iglesia católica. El 13 de mayo de 1981, la Plaza de San Pedro pasó de la celebración al desconcierto en cuestión de segundos, mientras millones de personas seguían las noticias que llegaban desde Roma.

En aquel contexto de tensión internacional marcado por la Guerra Fría, la violencia política y los llamados "años de plomo" en Italia, el Papa polaco saludaba a los fieles durante la audiencia general cuando varios disparos interrumpieron la jornada. Herido de gravedad, el Pontífice fue trasladado de emergencia al Policlínico Gemelli.

EL RELATO QUE ESTREMECIÓ AL VATICANO

La escena fue narrada en directo por el radiocronista Benedetto Nardacci, de Radio Vaticana, cuya voz transmitió la desesperación y el silencio que se apoderaron de la plaza.

"La multitud está toda de pie... casi no comenta la trágica escena que ha presenciado", relató el periodista, mientras las fuerzas de seguridad evacuaban al Papa. Sus palabras se convirtieron en uno de los testimonios más impactantes de aquella jornada histórica.

Poco después, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó que el atacante había sido detenido y que existían "fundadas esperanzas de recuperación" para el Pontífice.

imagen-cuerpo

EL PERDÓN QUE MARCÓ LA HISTORIA

Cuatro días después del atentado, Juan Pablo II reapareció públicamente desde el hospital y sorprendió al mundo al afirmar que había perdonado "sinceramente" a Mehmet Ali Agca, autor de los disparos.

Años más tarde, Benedicto XVI recordó ese episodio como un ejemplo de cómo el sufrimiento puede transformarse en amor y misericordia. En 2021, Francisco evocó el atentado al destacar que "la vida y la historia del mundo están en las manos de Dios".

El recuerdo de aquel 13 de mayo sigue vivo también en el actual pontificado de León XIV, quien retomó una de las frases más emblemáticas de Wojtyla dirigida a los jóvenes: "¡No tengan miedo!".