¿Puede existir una palabra en español que no tenga una seña específica? La respuesta no es tan sencilla como podría parecer. Las lenguas de señas no funcionan como una traducción literal de los idiomas hablados, sino que son lenguas naturales con reglas gramaticales, vocabulario y estructuras propias.
Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas para reconocer su importancia y promover los derechos lingüísticos de las personas sordas. La celebración fue proclamada en 2017 y tuvo su primera conmemoración en 2018.
Uno de los aspectos que puede generar mayor confusión es pensar que existe una sola lengua de señas utilizada en todo el mundo. En realidad, existen cientos de lenguas de señas empleadas por comunidades sordas en diferentes países y regiones.
¿Hay palabras que no tienen una seña?
No necesariamente. Una lengua de señas no necesita contar con una seña individual para cada palabra de otro idioma. Al tener una estructura lingüística propia, determinados conceptos pueden expresarse mediante combinaciones de señas, recursos gramaticales, expresiones faciales y contexto.
Por esta razón, buscar una equivalencia exacta entre una palabra del español y una seña puede llevar a confusiones. Algo que en español se expresa mediante una sola palabra puede requerir una construcción diferente en una lengua de señas.
En México, por ejemplo, la Lengua de Señas Mexicana cuenta con su propia sintaxis, gramática y léxico. Además, existen variaciones regionales en su uso, por lo que una seña puede no utilizarse exactamente de la misma manera en todas las zonas del país.
No todo se comunica únicamente con las manos
Otro dato poco conocido es que las lenguas de señas no dependen exclusivamente del movimiento de las manos. Las expresiones faciales, la mirada y los movimientos corporales también pueden cumplir funciones dentro de la comunicación.
Esto significa que una conversación en lengua de señas involucra diferentes elementos visuales que, en conjunto, permiten construir y modificar significados.
Una lengua que también cambia
Al igual que ocurre con los idiomas hablados, las lenguas de señas evolucionan con el paso del tiempo. Las comunidades incorporan nuevas formas de expresar conceptos relacionados con la tecnología, la cultura, la vida cotidiana y otros cambios de la sociedad.
Por ello, más que preguntarse si una palabra "existe" o no en una lengua de señas, resulta más preciso cuestionar cómo se expresa determinado concepto dentro de una comunidad lingüística.

