Para muchas personas, la mañana empieza de la misma manera: una taza de café, las prisas y salir de casa sin comer nada más. Aunque hacerlo de vez en cuando no necesariamente representa un problema, convertirlo en una costumbre diaria puede hacer que la alimentación no sea tan completa como debería.
El café puede formar parte de una alimentación saludable, pero por sí solo no aporta todos los nutrientes que necesita el organismo. La bebida puede ayudar a mantenerse despierto y más alerta gracias a la cafeína, pero no sustituye los nutrientes que se obtienen de otros alimentos.
Si una persona pasa toda la mañana únicamente con café, puede llegar al mediodía con mucha hambre, cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarse. Sin embargo, esto no ocurre de la misma manera en todas las personas.
EL PROBLEMA APARECE CUANDO SE VUELVE UNA RUTINA
Tomar café diariamente no significa que estés dañando tu salud. El punto está en utilizarlo constantemente como sustituto de una comida y dejar fuera alimentos que podrían aportar proteínas, fibra, vitaminas y otros nutrientes.
Una taza de café sencilla es muy diferente a una bebida cargada de azúcar, crema, jarabes o acompañada diariamente de productos con alto contenido calórico.
Por eso, más que preguntarse si el café es "bueno" o "malo", conviene revisar qué se consume durante todo el día.
Este 11 de agosto, Día del Nutricionista en Latinoamérica, es una buena oportunidad para recordar que no existen reglas alimentarias que funcionen exactamente igual para todos.
Así que, si todas las mañanas tu desayuno es únicamente una taza de café, quizá no tengas que dejarla. La pregunta importante es qué estás comiendo o dejando de comer durante el resto del día.




