La historia de Adriana ha comenzado a generar atención y debate en Sonora. Separada de su hijo recién nacido desde hace dos meses, la joven madre asegura que enfrenta una lucha constante para recuperarlo mientras intenta superar obstáculos económicos, de idioma y de acceso a la justicia.
De acuerdo con su testimonio, llegó al estado para trabajar en labores agrícolas con la intención de mejorar sus condiciones de vida. Durante ese periodo quedó embarazada y continuó desempeñando sus actividades laborales durante gran parte de la gestación.
La situación dio un giro inesperado tras el nacimiento de su bebé. Adriana relata que durante su embarazo una compañera de trabajo le proporcionó una cápsula para ayudarla a soportar las largas jornadas laborales, sin explicarle su contenido. Posteriormente, una prueba toxicológica realizada tras el parto arrojó un resultado positivo, situación que derivó en que las autoridades determinaran el resguardo temporal del menor en una casa hogar mientras se analiza el caso.
Desde entonces, la joven asegura que ha hecho todo lo posible por mantenerse cerca de su hijo. Afirma que acude de manera constante para visitarlo, alimentarlo y amamantarlo, con la esperanza de que las autoridades autoricen su reunificación familiar.
Uno de los principales desafíos que enfrenta es la dificultad para comunicarse en español. Según explica, esta barrera ha complicado su interacción con las instituciones encargadas del proceso, así como la presentación de información relacionada con su identidad y entorno familiar.
Adriana también sostiene que solicitó apoyo a familiares para acreditar su situación y demostrar que cuenta con una red de respaldo, pero considera que las dificultades de comunicación han afectado la valoración de su caso. A ello se suma la falta de recursos económicos, pues asegura que incluso tiene problemas para cubrir gastos básicos relacionados con las visitas a su bebé.
La situación ha comenzado a movilizar a defensoras de derechos humanos y activistas en Sonora, quienes han solicitado que el proceso sea revisado con perspectiva intercultural y pleno respeto a los derechos tanto de la madre como del menor.





