El incremento en el precio de la tortilla y la masa ya comienza a reflejarse en los bolsillos de los consumidores en Sonora, especialmente en Hermosillo, donde vendedores de tacos y tamales advierten que no podrán sostener sus precios actuales por mucho tiempo, según un artículo de El Universal.
A pesar de que el Gobierno de México había señalado que no habría aumentos en estos insumos, en la práctica el costo del kilo de tortilla ha subido considerablemente.
Actualmente, el precio promedio ronda hasta 35 pesos en algunas partes del país.
IMPACTO DIRECTO EN VENDEDORES
Luis González, quien vende tacos de cabeza, barbacoa y chicharrón, explica que, aunque aún consigue el kilo de tortilla en 25 pesos, los incrementos constantes lo obligarán a ajustar sus precios. Advierte que esta situación podría afectar la demanda.
"El aumento nos pega en todo. La verdura está muy cara, el tomate, el limón, la carne. Es una cadena de aumentos", señala. Esta presión en los costos genera incertidumbre entre los pequeños comerciantes, quienes dependen de mantener precios accesibles para conservar a su clientela.
Por su parte, Crucita Reyes, vendedora de tamales, ya tomó medidas desde inicios de año al subir el precio de sus productos de 20 a 22 pesos por pieza, buscando equilibrar sus gastos sin perder competitividad.

COSTOS EN CADENA AFECTAN PRODUCCIÓN
El problema no se limita a los vendedores finales. En las tortillerías también enfrentan un panorama complicado. Rubén Armenta, trabajador del sector, menciona que tanto la harina como el gas han incrementado su precio, lo que dificulta mantener tarifas estables.
A pesar de ello, asegura que intentan resistir los aumentos el mayor tiempo posible para no afectar a los consumidores. Sin embargo, reconoce que la presión de los costos hace cada vez más difícil sostener esa estrategia.
Este escenario refleja cómo el encarecimiento de insumos básicos impacta toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumidor final.




