Sobreviviente de suero vitaminado relata cómo estuvo al borde de la muerte: "Me entregué a Dios, sentí que no la contaba"

Testimonio revela complicaciones tras experiencia cercana al colapso físico y recuperación médica que alerta sobre riesgos en prácticas segura

Mujer narra experiencia crítica tras aplicación intravenosa y advierte sobre consecuencias que pueden derivarse de este tipo de tratamientos.
Mujer narra experiencia crítica tras aplicación intravenosa y advierte sobre consecuencias que pueden derivarse de este tipo de tratamientos.

La vida de Celia Bojórquez López, de 40 años y originaria de Empalme, cambió drásticamente luego de aplicarse un suero vitaminado en noviembre del año pasado, una práctica que, según relata, solía realizar con regularidad sin haber presentado complicaciones previas.

La manicurista y madre de familia explicó que, tras varios meses sin recurrir a este tipo de tratamiento, decidió retomarlo; sin embargo, en esta ocasión, segundos después de la aplicación comenzó a sentir un fuerte malestar general, acompañado de adormecimiento en el rostro.

Ante la gravedad de los síntomas, decidió retirarse el suero de inmediato y acudir a recibir atención médica, sin imaginar que su estado de salud se deterioraría rápidamente.

Inicialmente fue atendida en el Seguro Social de Empalme, pero debido a la complejidad de su condición, fue trasladada a una clínica particular en Hermosillo, donde llegó con apenas un 5% de funcionalidad orgánica, además de presentar presión arterial y niveles de glucosa fuera de control.

"Me salvaron la vida, fue un milagro", expresó Celia, quien permaneció hospitalizada durante varias semanas, primero en el sector privado y posteriormente en la Clínica 14 del IMSS.

Durante su atención médica, enfrentó complicaciones severas, entre ellas trombosis, falla en riñones e intestinos, y un estado general crítico que obligó a los especialistas a monitorearla constantemente.

"Yo no sabía la magnitud de lo que tenía; no me dolía nada, pero estaba muy cansada, me costaba respirar, como si se me estuviera apagando la vela", relató.

La mujer detalló que incluso se contempló la posibilidad de intubarla; sin embargo, al mantenerse consciente, los médicos optaron por continuar con otros procedimientos mientras realizaban estudios de manera constante.

CONFIANZA QUE TERMINÓ EN RIESGO

Celia señaló que llegó con el médico que aplicaba estos sueros por recomendación de familiares y clientas, por lo que nunca sospechó del riesgo que implicaba el procedimiento.

Indicó que dicho profesional acudía semanalmente a Empalme para atender pacientes en su consultorio, además de comercializar las soluciones para su uso en casa, incluso enviándolas por paquetería.

Hoy, tras haber superado uno de los episodios más críticos de su vida, asegura que sigue con vida "de milagro", y comparte su experiencia con la intención de alertar a otras personas sobre los riesgos de este tipo de prácticas.

"Estoy viva porque reaccioné bien al tratamiento", concluyó.