La falta de agua en el cauce del Río Mayo ha comenzado a dejar una marcada huella ambiental en la comunidad de Guayparín, Etchojoa, donde decenas de álamos que durante años caracterizaron el paisaje han muerto, transformando el sitio en lo que los propios habitantes describen como un "cementerio de árboles".
Vecinos de la comunidad denunciaron que la ausencia de escurrimientos en el río desde hace varios años ha provocado el deterioro gradual de la vegetación, situación que, aseguran, amenaza con desaparecer uno de los espacios naturales más representativos de la localidad.
Dieron a conocer que las imágenes actuales muestran un escenario completamente distinto al que existía apenas hace un par de años. Donde antes predominaban frondosos álamos que ofrecían sombra y un entorno natural, hoy sobresalen troncos secos y árboles sin follaje.
Elva Murrieta, vecina de la región, documentó el estado actual del lugar a través de las redes sociales y expresó su preocupación por la pérdida del ecosistema.

"Estos árboles, hace dos años todavía estaban frondosos. Se definía en su momento como el paraíso de Guayparín, pero ahora se está perdiendo", manifestó.
Atribuyó el deterioro a la falta de agua en el río, al señalar que el cauce ha permanecido prácticamente seco durante años y que los escurrimientos registrados han sido insuficientes para recuperar la vegetación.
"Esto es consecuencia de que el río no tenga su caudal. En 2015 hubo un poco de agua que corrió, pero no fue suficiente; se ocupa agua", expresó.
Los habitantes hicieron un llamado para que se analicen alternativas que permitan restablecer el flujo del afluente, al considerar que la recuperación del caudal sería fundamental para detener el deterioro ambiental que enfrenta la zona.
Aunque en el presente año se realizaron aportaciones al Río Mayo desde la presa del Mocúzari, estos solo llegaron a la zona de Navojoa.





