La última voluntad del padre Víctor Quezada Ascensio fue compartir un mensaje de esperanza y profundo agradecimiento con las personas que formaron parte de su vida y de su ministerio sacerdotal.
La carta póstuma que dejó para ser leída durante su misa de exequias en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Huatabampo reflejó el cariño que guardaba por quienes caminaron junto a él durante más de cinco décadas de servicio.
El mensaje fue leído por el padre Demetrio Moreno, vicario general de la Diócesis de Ciudad Obregón, durante la celebración presidida por el obispo Felipe Pozos Lorenzini, ante sacerdotes, familiares, amigos y fieles que acudieron a despedir al presbítero.
UN MENSAJE DE FE Y ESPERANZA
"La alegría del Señor esté con ustedes", escribió el padre Víctor al iniciar su carta, en la que reconoció que, al momento de ser leída, él ya habría partido a la casa del Padre.
"Quizás están tristes por mi partida y les duele, pero hermanos míos no lloren por mí", expresó, invitando a quienes lo conocieron a vivir su despedida desde la esperanza cristiana.
El sacerdote recordó que desde niño sintió el llamado de Dios y que durante poco más de medio siglo entregó su vida a servir a Cristo y a los demás. Agradeció a quienes lo acompañaron con oraciones, apoyo y cariño, asegurando que su mayor deseo fue anunciar el Evangelio y dejar una pequeña semilla del amor de Dios en cada comunidad.
UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL A LA FAMILIA CAMOU
Uno de los momentos más emotivos de la carta fue el reconocimiento que el padre Víctor dedicó a la familia Camou, a quienes agradeció "con el alma" por la ayuda, cercanía y amistad que le brindaron durante muchos años.
"Gracias Hugo y Mazú, gracias Raúl por toda la ayuda recibida y por los muchos años que Dios me permitió compartir su gran amistad", escribió el sacerdote, al destacar el apoyo constante que recibió de ellos y pedir a Dios que bendijera siempre su trabajo y a sus familias para que continuaran ayudando al hermano.
También expresó su gratitud a sus hermanos sacerdotes, especialmente a los padres Demetrio, Miguel Agustín y Felipe, por los años de amistad, las experiencias compartidas y las oraciones; así como a las Hermanas Clarisas de Huatabampo, a las religiosas del asilo de ancianos y a quienes lo acompañaron durante sus últimos años.
El padre Víctor Quezada Ascensio, nacido en Guadalajara el 28 de julio de 1945 y ordenado sacerdote en 1975, falleció el 30 de julio de 2026. Durante más de cinco décadas sirvió fervientemente a comunidades parroquiales de distintos municipios del sur de Sonora, donde se les recordará por su don de gente y su alegría para comunicar el mensaje de Dios.




