Por lo menos 230 hectáreas afectadas ha sido el resultado ocasionado por incendios forestales en Navojoa, el cual, aunque no es un registro alarmante, sí obliga a reforzar la prevención para evitar un impacto mayor.
Así lo dio a conocer Edmundo Valdez, coordinador de la Unidad Municipal de Protección Civil y Bomberos de Navojoa, quien informó que durante el presente año se han contabilizado algunos incendios forestales dentro del municipio, además de registrarse más de 20 siniestros de este tipo en la región.
El funcionario explicó que, adicional a ello, diariamente se atiende un promedio de 10 incendios de maleza en distintos puntos del municipio, situación que representa una fuerte carga de trabajo para la corporación.
Valdez señaló que, además de atender las emergencias locales, personal de Navojoa también ha brindado apoyo a municipios vecinos como Quiriego, Rosario Tesopaco y Álamos cuando se presentan incendios forestales de gran magnitud.
"Es mucho trabajo para un solo departamento, por eso cuando se requiere mandamos una brigada en apoyo", expresó
Entre los siniestros más relevantes registrados recientemente, destacó un incendio forestal que consumió alrededor de 400 hectáreas en la región, lo que requirió una importante movilización de recursos humanos y materiales para lograr su control.
También reconoció que este tipo de incendios no solo representa riesgos para la población, sino que genera severas afectaciones ambientales al destruir hábitats naturales, flora y fauna silvestre.
"Los incendios forestales dañan el hábitat, un impacto severo hacia animales, pasto y una afectación importante al ecosistema, además de contribuir al cambio climático", explicó.
Ante esta situación, externó el llamado a la población para evitar quemas al aire libre, arrojar colillas de cigarro o realizar actividades que puedan provocar incendios, especialmente en áreas rurales y zonas con abundante vegetación seca.
Álamos es el municipio a nivel regional que ha registrado el incendio forestal de mayor devastación de la temporada, en el que se consumieron más de mil hectáreas en las zonas serranas de Nahuibampo y Mexiquillo.





