La migración de familias en busca de empleo y el envejecimiento de la población comienzan a transformar el rostro de algunas comunidades rurales de Álamos, donde cada vez son más las viviendas abandonadas y menor la presencia de habitantes.
Localidades como La Aduana, La Vinata y La Higuera, consideradas entre los asentamientos más antiguos del municipio, enfrentan una disminución constante de población, fenómeno que, de acuerdo con sus habitantes, se ha acentuado durante la última década.
En la comunidad de La Vinata, vecinos estiman que alrededor del 30 por ciento de las viviendas han quedado deshabitadas en los últimos diez años.
Javier Coronado, residente de la localidad, explicó que el cambio ha sido evidente para quienes han vivido durante décadas en el lugar, donde muchas casas permanecen cerradas tras el fallecimiento de sus propietarios o la salida de familias hacia otras ciudades.
"Muchos se fueron muriendo y las casas terminaron por quedar solas. Pero también lo que está pasando es que los hijos se van a buscar otras fuentes de empleo, pero ya no regresan", comentó.
Consideró que la comunidad ha envejecido de manera acelerada, ya que una gran parte de quienes permanecen son adultos mayores, mientras que las generaciones jóvenes migran en busca de mejores oportunidades.
Una situación similar ocurre en La Aduana, donde habitantes atribuyen la disminución de la población a la falta de fuentes de empleo, lo que ha obligado a numerosas familias a trasladarse principalmente a ciudades de la frontera de Sonora para trabajar.
De acuerdo con proyecciones del Consejo Estatal de Población, si la tendencia actual se mantiene, Álamos podría reducir su población hasta aproximadamente 23 mil habitantes para el año 2040; actualmente cuenta con 25 mil 010 habitantes.





