La lectura ha evolucionado más allá de los libros impresos y las publicaciones tradicionales, pues las nuevas generaciones recurren a plataformas digitales y géneros distintos a los que durante años han predominado en el ámbito editorial, coincidieron representantes del sector cultural.
Dolores Hernández Gil, presidenta de la Escuela de Escritores del Mayo, señaló que existe la percepción de que leer implica necesariamente tener un libro físico, cuando actualmente una parte de los lectores encuentra otras alternativas para acercarse a la literatura.
Explicó que la lectura virtual ha ganado espacio, al grado de que muchas personas optan por adquirir o consultar libros en formato digital, sin que esto signifique que hayan perdido el interés por leer.

Asimismo, destacó que entre las nuevas generaciones existen preferencias por géneros como el manga, el anime y la literatura coreana, expresiones que forman parte de sus hábitos de consumo cultural.
"Sí hay lectura, pero no es la misma que teníamos antes; muchos recurren a las plataformas virtuales para continuar con este hábito", agregó.
En este sentido, consideró importante dejar atrás la idea de que únicamente los libros impresos representan un acercamiento válido a la lectura, pues los formatos y los intereses de los lectores cambian conforme evolucionan las tecnologías y las expresiones culturales.
Por su parte, Omar Bravo Peña, escritor y gestor cultural, destacó que el libro continúa siendo una herramienta fundamental para promover el diálogo, la empatía y la creatividad, en un contexto donde las personas tienen acceso a numerosas fuentes de información.
Señaló que, aunque actualmente existen múltiples opciones para consultar contenidos y adquirir conocimientos, el libro mantiene un papel relevante en la formación de las personas y en el desarrollo de una sociedad capaz de reflexionar y comprender distintas perspectivas.
Añadió que fomentar el hábito de la lectura continúa siendo uno de los propósitos centrales de quienes trabajan en el ámbito cultural, debido a que acercar a las personas a los libros contribuye a abrir espacios para el pensamiento, la imaginación y el intercambio de ideas.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Instituto Sonorense de Cultura, el estado mantiene un promedio de lectura de 4.82 libros anuales por persona.

