La gira proselitista de Javier Lamarque por el interior de Sonora encontró su punto más álgido en Nacozari de García, donde el ambiente entre la militancia morenista reflejó el respaldo a su proyecto. Frente a un auditorio que abarrotó el espacio, Lamarque no solo hizo un recuento de sus raíces políticas, sino que delineó el camino que, a su juicio, debe seguir el estado para afianzar los logros de la Cuarta Transformación.
El político sonorense, con una carrera ligada a los movimientos sociales más importantes de la entidad, rememoró aquellos recorridos por los rincones más olvidados de la geografía estatal en compañía del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador. Esa experiencia, afirmó, moldeó su filosofía de gobierno: la política no se ejerce desde el escritorio, sino en el contacto directo con la realidad del pueblo.
En su intervención, Lamarque contrastó el México actual con el del pasado reciente. Señaló que las administraciones de la Cuarta Transformación han logrado revertir el despojo de décadas neoliberales, demostrando que el bienestar económico y la justicia social pueden ir de la mano. Lejos de las crisis que pronosticaban los opositores, el país ha fortalecido el salario y los programas sociales, un legado que Lamarque considera fundamental para la siguiente fase del proyecto.
¿Cuál es la propuesta de Javier Lamarque para Sonora?
Él, también cercano colaborador de Claudia Sheinbaum desde los tiempos de lucha compartida, puso en alto la figura de la presidenta, señalando que su liderazgo no solo es un relevo generacional, sino un cambio de paradigma. Al hacer eco de la frase "es tiempo de mujeres", Lamarque profundizó en la necesidad de una sociedad más equitativa, donde el desarrollo pase necesariamente por la inclusión plena de las mujeres en la toma de decisiones, como parte esencial de la consolidación del llamado "segundo piso".
Lanzamiento de candidatura y llamado a la unidad
Sin embargo, el discurso de Lamarque trascendió la narrativa nacional para enfocarse en un diagnóstico preciso de Sonora. Propuso una hoja de ruta que abandone los enfoques centralistas y apueste por un desarrollo regional integral. Explicó que cada zona del estado tiene un potencial único: desde la tradición minera y ganadera hasta las vocaciones turísticas de la costa y la productividad de la sierra y la frontera. La clave, insistió, está en tejer una estrategia que armonice estas riquezas para detonar crecimiento y bienestar en los 72 municipios.
Fue en este contexto de proyección y estrategia donde Javier Lamarque tomó la decisión más esperada por los presentes. Tras explicar el proceso democrático interno de Morena para designar a su representante estatal, lanzó su candidatura con la firmeza de quien conoce el terreno que pisa. "He decidido participar", sentenció, desatando una ovación cerrada que selló el momento político del evento.
Para cerrar, Lamarque hizo un llamado a la unidad, presentándose como el puente entre la experiencia de origen y la capacidad de gestión. Su mensaje fue claro: el próximo gobierno de Sonora tiene la enorme responsabilidad de no solo preservar lo alcanzado, sino de expandir la transformación.





