Es lamentable que la Etnia Guarijío no pueda trabajar en la Presa Los Pilares, ahora que tiene considerables volúmenes de agua y, además, un aumento de visitantes por la belleza de la zona, señaló Héctor Zayla Enríquez, gobernador de la comunidad de Makurawe.
"No podemos pescar ni vender artesanías. No es justo, sobre todo porque existen compromisos que se establecieron con el Gobierno Federal por la construcción de la obra, inaugurada en el 2020", manifestó.
Aseguró que muchos indígenas están saliendo a los valles del Mayo y Yaqui a buscar empleo, ya que no pueden aprovechar la Presa con actividades que les dejarían importantes beneficios económicos y con ello mejores condiciones de vida.
"Los guarijíos ya deberían estar trabajando en cooperativas y con ello fortalecer los programas de siembra y pesca de tilapia y otras especies, pero desafortunadamente las autoridades no nos han dado los permisos correspondientes", externó.
"Y el colmo es que personas ajenas a la etnia sí son las que aprovechan la Presa y realizan pesca furtiva, por lo que las autoridades municipales de Álamos deben reforzar la vigilancia para que no haya más saqueos", agregó.
Asimismo, Zayla Enríquez mencionó que la etnia ha solicitado apoyo, en muchas ocasiones, para que se concrete el proyecto de un tianguis turístico a un costado del citado embalse, donde puedan exhibir y comercializar toda su riqueza artesanal y gastronómica.
"Necesitamos unos locales, pero que estén de manera permanente, todo el año, o en las fechas más atractivas, como éstas de las lluvias, que atraen a mucha gente de varios lugares de Sonora", explicó.
Resaltó que hay mucho talento y potencial en los indígenas guarijíos, quienes elaboran una amplia variedad de productos con base en la palma, la madera y la guásima.
DATOS
Los guarijíos, que en el idioma significa "gente del monte", fueron afectados por la colonización española y la expansión de la frontera norte de México, pero lucharon por mantener su identidad y territorio.
Fue hasta 1975 que el Gobierno Federal reconoció oficialmente la existencia de la tribu, en base a una denuncia presentada por el canadiense Edmundo Faubert, quien comercializaba artesanía guarijío.
Según el censo del 2020, la población de la etnia es de 3 mil personas, de las cuales la mitad sale a otros municipios de Sonora en estas fechas a buscar trabajo.




