La salud de Luis Arturo Ozuna Vázquez, de 53 años, se ha deteriorado de forma considerable luego de haber estado expuesto al hidrosulfuro de sodio liberado tras el descarrilamiento de un tren en Naco, Sonora. Su familia informó que el paciente será ingresado a terapia intensiva y sometido a intubación, situación que ha incrementado la preocupación por su estado y por la falta de respuesta de las empresas involucradas.
A más de una semana del accidente ferroviario, los familiares aseguran que no han recibido ningún acercamiento por parte de representantes de Ferromex o Grupo México.
La necesidad de intubarlo refleja el nivel de complicaciones que ha presentado desde el incidente y que la familia atraviesa momentos de incertidumbre mientras espera una evolución favorable.
Además del tratamiento médico, los familiares consideran indispensable que el paciente sea trasladado a un hospital de alta especialidad donde pueda recibir atención con mayores recursos tecnológicos y personal especializado. Por ello, solicitaron que las empresas relacionadas con el accidente asuman los costos del traslado y del tratamiento, al considerar que las afectaciones surgieron tras la exposición al químico derramado.
La exigencia de la familia también se extiende hacia otros habitantes de Naco que, según afirman, han experimentado molestias y problemas de salud desde el accidente. Consideran que las autoridades y las empresas deben brindar atención médica a todas las personas que pudieran haber resultado afectadas, además de mantener informada a la población sobre los posibles riesgos derivados del derrame.
Mientras tanto, las autoridades continúan con el monitoreo epidemiológico y ambiental en la zona para evaluar las condiciones posteriores al accidente y dar seguimiento a posibles efectos en la salud de la población y en el entorno. Paralelamente, siguen las investigaciones para determinar las causas del descarrilamiento y establecer las responsabilidades correspondientes.




