Durante la temporada de calor, además de protegerse de las altas temperaturas, es fundamental tomar precauciones ante el incremento en los niveles de radiación solar, advirtió el doctor Plácido Bernardo Ramírez Uribe, coordinador del programa de Urgencias Epidemiológicas y Desastres en Sonora de la Secretaría de Salud.
El especialista recordó que en años anteriores Hermosillo ha sido identificado como uno de los puntos más calurosos del país e incluso del mundo; sin embargo, existen zonas con temperaturas aún más elevadas, como el desierto de Altar y la región del Pinacate, en Puerto Peñasco.
Ramírez Uribe explicó que la exposición prolongada al calor puede generar síntomas que aparecen de manera gradual, como dolor de cabeza, sequedad en la lengua, náuseas, mareo, aumento del ritmo cardíaco y respiratorio, además de desorientación y pérdida del estado de conciencia.
Señaló que el punto crítico entre la deshidratación y el golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura. "Normalmente, el organismo se mantiene en 37 grados; sin embargo, cuando ya no logra estabilizarla, pueden presentarse afectaciones severas, principalmente en el sistema nervioso central, hígado y riñones, e incluso provocar la muerte", explicó.
El coordinador destacó que el golpe de calor es la condición más grave asociada a las altas temperaturas. Generalmente inicia con deshidratación, y aunque la sudoración funciona como un mecanismo de regulación térmica, con el paso del tiempo el cuerpo pierde esta capacidad, lo que deriva en daños severos.
Asimismo, indicó que los grupos más vulnerables son las personas que trabajan a la intemperie, como jornaleros agrícolas y trabajadores de la construcción, debido al esfuerzo físico intenso y la exposición prolongada al sol.




