Autoridades de la Etnia Guarijío demandaron una solución al rezago de 137 viviendas, de las cuales cien quedaron inconclusas, mientras que la construcción de las restantes no ha iniciado.
Héctor Zayla Enríquez, gobernador de la comunidad de Makurawe, informó que hace dos años comenzó la construcción de cien casas en Mesa Colorada y otras comunidades, pero el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y la empresa asignada por la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) "no las terminaron y no sabemos por qué".
"Tanto que se habla, en los discursos oficiales, de los avances y beneficios del Plan de Justicia, pero en estos casos no se han visto mucho", manifestó.
"El INPI y la Conavi deben ser más serios en este asunto y más justos con muchos guarijíos, que no pueden habitar sus casas, las cuales están abandonadas", señaló.
Asimismo, indicó que en Makurawe la Conavi pretende construir 37 viviendas en un área donde no han garantizado la introducción de servicios públicos básicos, como agua potable y electrificación.
Zayla Enríquez mencionó que esa dependencia argumenta que no puede construir las casas donde pide la etnia, ya que no se ha acreditado legalmente la propiedad, "lo cual es cierto, no tenemos la titulación de los terrenos".
"Pero la comunidad ya tiene 24 años en posesión del área que solicitan para las viviendas. Esperemos que se pueda destrabar este punto, en base a la autonomía y libre determinación de los pueblos originarios. El Gobierno tiene que buscar un esquema de solución adecuado", añadió.

