Cecilia Flores, líder del colectivo de las Madres Buscadoras de Sonora, se despide de su hijo en el Poblado Miguel Alemán, relatando lo que pasó durante este tiempo y la fortaleza para levantarse día a día, luego de que Marco Antonio fuera su segundo hijo desaparecido.
“En estos momentos estoy con sentimientos encontrados de gusto, de tristeza, dolor, desesperación. Pues creo que nadie quisiéramos encontrar a nuestros hijos de esta manera. Yo no encontré a mi hijo completo, encontré las partes más grandes, las más importantes se puede decir, pero pues le faltaron costilla”, detalló.
Describió que lamentablemente los animales en estos siete años “dieron rienda suelta a su instinto”. “Se alimentaron con los restos de mi hijo, con la mayoría de los restos chicos. Y pues para mí es muy doloroso esto, nomás imaginar que los animales se estaban comiendo a mi hijo mientras que yo lo estaba buscando”.
La líder buscadora, destacó que si las autoridades lo hubieran buscado en cuanto desapareció, la historia hubiera sido diferente, sin embargo, agradeció el apoyo de las autoridades y que finalmente lo hayan encontrado. “Ellos me invitaron a participar y yo solamente acompañé pues a levantar los restos que se encontraban de él”.
EL HALLAZGO
Relató que fue la misma Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES), quien la contactó para decirle que presuntamente se habían encontrado los restos de su hijo, advirtiendo que no estaban completamente seguros hasta que se hicieran las pruebas genéticas.
“Por la camisa de mi hijo pasaron más de 30 personas y nadie la miró y justamente cuando ya nos retirábamos, yo estaba negada completamente que fuera mi hijo la persona que estaba ahí. Porque yo quería un hijo completo. Por lo que yo he hecho, por toda la lucha que he tenido por 7 años, creo que lo mínimo que merecía era mi hijo completo y no estaba así”, expresó.
También recordó que fue en Bahía de Kino donde desapareció su hijo Marco Antonio en 2019, y que en ese momento ya tenía a su hijo menor, Jesús Adrián, desaparecido desde el en el 2015 pero en Los Mochis, Sinaloa, y que para este momento ya contaba con tres años de experiencia en búsqueda en campo, por lo cual dedujo que las autoridades no iban a ayudarle a buscar a su hijo.
“Yo ya tenía palas, yo tenía picos, yo tenía varillas, tenía toda mi herramienta de búsqueda, porque yo ya estaba buscando a Alejandro. Yo salía todos los días, desde que mi hijo desapareció en el 2015, no dejé un día de buscar en Los Mochis. Entonces, cuando Marco desaparece, yo dije, yo tengo que salir a buscar a mi hijo. No me va a pasar como con Alejandro, que me esperé tres meses para levantarme de una silla y salir a caminar por los montes, a mi hijo se lo llevaron a la una 15 de la mañana de Bahía de Kino”.
Agregó que cuando pasó, a las cinco de la mañana, ella ya estaba en la carretera 36, sentada en un bote esperando que amaneciera para entrar a los montes a buscar a sus hijos. “Entonces, mi búsqueda fue inmediata”.




