Los habitantes de Bahía de Lobos se autodenominan "Bahía Seca". Es irónico que los yaquis sean dueños de gran parte del Río Yaqui, pero no tengan agua para su consumo. En la mencionada comunidad manifiestan sufrir diariamente por la escasez de agua potable.
Por los acuerdos establecidos en el Plan de Justicia Yaqui, la población debería abastecerse con total normalidad del nuevo Acueducto Yaqui; sin embargo, la realidad en el territorio es completamente otra.
El "milagro" de la visita presidencial
La falta de agua es la constante, salvo cuando la política dicta lo contrario. Por arte de magia, los días previos y durante el sábado 9 de mayo —fecha en que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, visitó Bahía de Lobos—, las llaves de la comunidad volvieron a la vida. Para hacer posible el milagro estético, las autoridades locales echaron a andar uno de los tres tinacos comunitarios en desuso. Hubo suficiente agua para abastecer, al menos, a una parte de la población.
Pero el espejismo duró poco. Los habitantes manifiestan con frustración que, apenas dos días después de la partida de la mandataria nacional, el desabasto regresó con la misma fuerza de siempre.
"Se fue la presidenta y se acabó el agua. Entonces sí hubo hasta para arreglar las calles. Y ya nomás se fue la presidenta, se acabó el revuelo y se acabó el agua; desde entonces estamos batallando por eso", aseveró María Victoria Muñoz, habitante afectada.
Sobrevivir a base de garrafones y pipas
La crisis humanitaria en este asentamiento es desesperante. La señora Muñoz relata que se ve obligada a comprar agua purificada en garrafón para realizar tareas tan básicas como bañar a su nieto, un bebé de apenas meses de edad, así como los bebés de la comunidad en general.
"Tenemos niños chiquitos, tenemos que comprar agua de garrafón para bañarlos, porque el agua de las pipas no es confiable. Además, al ser este un campo pesquero, la ropa de los trabajadores del mar viene muy salada; tienes que enjuagarla bien para que se la puedan volver a poner", detalló.
El impacto económico de la negligencia institucional golpea directamente a los bolsillos más vulnerables. Brijida Valenzuela Moroyoqui compartió que, a pesar de sus escasos recursos, se ve en la necesidad de pagar hasta 250 pesos para que le llenen tambos de 200 litros con agua de pozo, aparte gastan extra en garrafones para el consumo humano.

La falta de sensibilidad oficial también se ensaña con los adultos mayores. Ramona Gocobachi, una abuelita de 82 años, platicó que estuvo enferma durante un mes y medio. En medio de su convalecencia, le resultó sumamente complicado contar con el recurso más elemental para bañarse, lavar sus trastes y realizar las actividades diarias que hoy le siguen estando severamente limitadas.
Soluciones drásticas ante promesas rotas
Cansados de promesas de escritorio, el pueblo advierte que la paciencia se ha agotado. Como medida de presión, la comunidad entera planea unirse para detener y retener a los trabajadores o funcionarios de la Comisión Estatal del Agua (CEA) encargados del Acueducto Yaqui.
Su objetivo es claro: quieren que su clamor resuene con fuerza en todo el país y llegue de manera directa a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Le exigen una solución inmediata a una promesa de justicia social que comenzó formalmente bajo la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, pero que hoy sigue siendo una deuda pendiente.
El problema generalizado en la comunidad yaqui
Lamentablemente, esta alarmante situación no es exclusiva de Bahía de Lobos. Durante nuestros recorridos en la zona, hemos constatado que el desabasto también golpea severamente a los pueblos hermanos de Loma de Bácum y Cócorit-Loma de Guamúchil.
En este último asentamiento, la contradicción llega a su punto más crítico: Loma de Guamúchil es la primera comunidad yaqui por donde corre la línea de abastecimiento conectada directamente a la Presa Álvaro Obregón (Oviáchic), y es precisamente ahí donde se ubica la planta potabilizadora. Ni siquiera el hecho geográfico de ser la cabecera de la red de agua los salva del problema: irónicamente, ellos tampoco tienen agua.





