A doce años del derrame de sustancias tóxicas provocado por Grupo México en los ríos Sonora y Bacanuchi, los Comités de Cuenca Río Sonora señalaron que las comunidades afectadas continúan esperando acciones de reparación completas y atención médica especializada.
Durante este periodo, los habitantes recordaron que únicamente se han anunciado dos grandes proyectos con colocación de primera piedra. El primero ocurrió en 2015, un año después del derrame, pero nunca fue concluido. "Fue un monumento a la impunidad que hoy sigue de pie y a nuestra vista", señalaron los integrantes de los Comités.
Ahora, con el inicio de la construcción de un nuevo hospital en Ures, los afectados reconocieron la importancia de la obra, aunque advirtieron que esta primera etapa no será suficiente para atender a las más de 60 mil personas que buscan beneficiarse con servicios médicos especializados.
"El presupuesto actual absorbe todo el recurso destinado a esta obra. Falta dar certeza de que será terminado, no sólo de su inicio", expresaron los Comités de Cuenca Río Sonora, quienes pidieron conocer los plazos y mecanismos para completar el hospital en su totalidad.
Además, solicitaron garantizar que el nosocomio contará con especialistas en toxicología por exposición a metales pesados, así como con presupuesto permanente para su operación.
"Esperamos que esta vez la obra se concluya, cuente con el equipamiento necesario, personal especializado y recursos suficientes para brindar una atención de calidad", indicaron.
Los Comités de Cuenca Río Sonora afirmaron que, tras años de incertidumbre, las poblaciones afectadas han documentado las consecuencias del derrame con apoyo de estudios científicos y autoridades federales. "Hoy sabemos lo que pasa: vivimos en un territorio contaminado", señalaron.




