En el territorio áspero del norte mexicano, donde la violencia se ha vuelto paisaje cotidiano, surge la voz de Mara Romero con un libro que corta como filo: Navaja verde o negra.
Sus relatos, inscritos en la línea salvaje del realismo trágico, son un estrangulamiento y una pesadilla.
Mujeres en su mayoría, los personajes que habitan estas páginas arrastran cicatrices de infancia y juventud: la violación silenciada, el balazo en el cuerpo desprotegido, el golpe brutal en el vientre o en la memoria.
La autora no concede respiro ni consuelo; su escritura expone la crudeza sin artificios, con una ternura podrida que revela la fractura existencial de los desposeídos.

RELATOS SECOS E IMPLACABLES
Las historias que conforman el volumen son secas, implacables. Prostitutas seducidas por la muerte, drogadictos que vagan en sueños sangrientos, madres que se marchitan en las cárceles, muchachas deformes que conversan con las ratas.
Romero rebasa las pretensiones del realismo sucio y, con una pluma contundente, se adentra en los abismos de las reclusas, sus amantes, familiares o amigos: seres rotos por el delito y la pobreza.
En este universo narrativo no hay amor, piedad ni esperanza; sólo la caída, el horror y la amargura.

MUJERES MARGINADAS COMO PROTAGONISTAS
La autora logra un trazo profundo de mujeres marginadas cuyas pasiones son dictadas por la mordedura violenta de la miseria. Sus cuentos, extraídos de un México bárbaro, se convierten en espejo incómodo de una realidad que se prefiere ignorar.
La literatura, en este caso, no es refugio ni evasión, sino testimonio feroz de lo que permanece oculto en las sombras: la vida mutilada de quienes sobreviven entre la violencia y el resentimiento.
La presentación de Navaja verde o negra en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería se convierte en un acontecimiento cultural que invita a mirar de frente las heridas abiertas de un país.
Con este libro, Mara Romero recuerda que la literatura también puede ser un acto de denuncia, un grito que atraviesa la página para confrontar al lector con la brutalidad de lo real.




