El dueño del restaurante La Pequeña España, en Acapulco, Guerrero, denunció un acto de vandalismo contra su negocio, luego de que una persona arrojara una piedra contra la puerta del establecimiento durante la madrugada.
A través de un video difundido en redes sociales, el restaurantero mostró lo ocurrido y reconoció que no todas las personas están contentas con ellos, aunque no señaló quién pudo haber cometido el daño ni cuál habría sido el motivo.
"Nos rompieron la puerta de nuestro restaurante, aventaron una piedra en la madrugada", explicó el propietario al compartir lo sucedido.
El empresario aclaró que, pese a los daños materiales, no faltaba nada dentro del establecimiento, por lo que descartó que el incidente estuviera relacionado con un robo.
Lejos de responder con amenazas o anunciar represalias, el dueño decidió dirigirse directamente a la persona responsable y le hizo una invitación pública para que se presente en el restaurante.
"Al que hizo esta maldad, no te preocupes, que Dios te bendiga. Sin represalias ni nada, sin que tengas miedo de nada", expresó.
Incluso, le ofreció comida para él y toda su familia, y aseguró que no le cobraría la puerta dañada. También manifestó que valoraría que el responsable tuviera la disposición de acudir y reconocer lo que hizo.
"Si quieres venir a comer, yo te invito a ti y a toda tu familia. Tienes las puertas abiertas y voy a valorar mucho que tengas los pantalones para que vengas y digas: ´Yo fui", comentó.
Hasta el momento, el propietario no ha identificado públicamente a la persona que lanzó la piedra ni ha precisado si presentará una denuncia por los daños ocasionados al negocio.
Días antes agradeció a quienes salvaron a su esposa e hija
El incidente ocurre después de que el mismo restaurantero compartiera una historia que generó reacciones en redes sociales, al agradecer públicamente a las personas que ayudaron a salvar a su esposa y a su hija durante las inundaciones registradas en Acapulco.
La emergencia ocurrió en medio de las fuertes lluvias asociadas al huracán Simón, cuando ambas quedaron atrapadas en un automóvil afectado por la corriente de agua.
De acuerdo con los reportes difundidos sobre el caso, un joven que viajaba en el transporte público Acabús intervino para auxiliar a madre e hija, mientras trabajadores de un camión repartidor de Coca-Cola utilizaron su unidad para reducir la fuerza de la corriente y facilitar las maniobras de rescate.
Después de lo ocurrido, el empresario emprendió la búsqueda de quienes participaron en la ayuda y ofreció una recompensa económica, además de comida gratuita de por vida en su restaurante, como muestra de agradecimiento.
El 13 de octubre, el propietario informó que había logrado reunirse con trabajadores de Coca-Cola que participaron en el rescate y reiteró que tanto ellos como sus familias tendrían las puertas de su establecimiento abiertas.

