Un grupo de aspirantes seleccionados para ingresar a licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) manifestó su rechazo a la aplicación de un examen de control presencial, requisito anunciado por la institución para conservar su lugar en el proceso de admisión 2026.
La decisión fue dada a conocer luego de que la universidad detectara anomalías en miles de pruebas de ingreso y determinara convocar a cerca de 58 mil aspirantes a una nueva evaluación con supervisión humana.
Tras el anuncio, cientos de estudiantes expresaron su inconformidad en redes sociales al considerar injusto tener que presentar otra prueba más de dos meses después del examen original. También señalaron el impacto económico y personal para quienes provienen de otros estados, ya que algunos ya habían rentado vivienda o preparaban su mudanza a la Ciudad de México.
Entre los mensajes difundidos, los aspirantes sostienen que el problema debe resolverse identificando a quienes incurrieron en irregularidades y no obligando a repetir el examen a quienes aseguran haber actuado de buena fe.
CRISIS EN LA UNAM
Como respuesta, un grupo de aspirantes aceptados convocó a una marcha el próximo 3 de agosto, a las 12:00 horas, en la explanada frente a Rectoría de la UNAM. Los organizadores afirman que más de 800 personas participan en un grupo de coordinación y sostienen que obtuvieron su lugar mediante esfuerzo, disciplina y dedicación.
La controversia se suma a la crisis que enfrenta la máxima casa de estudios tras revelarse presuntas irregularidades en el proceso de admisión 2026. Además del nuevo examen de control, la institución informó que aplicará cambios derivados de las recomendaciones de su Comisión Técnica.
Horas después de estos anuncios, el rector Leonardo Lomelí Vanegas designó a Javier de la Fuente como nuevo secretario general de la UNAM, en sustitución de Patricia Dávila.




